"Aquel Cruz Grande" (D.R.) 2015.

IDEA,DISEÑO,IMÁGENES, TEXTOS Y REALIZACIÓN:
ELISEO JUÁREZ RODRÍGUEZ.
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*Derechos Registrados (2015). protegidos a favor del autor.

martes, 14 de marzo de 2017

"LA MEJOR MANERA DE DECIR LAS COSAS ES HACIÉNDOLAS". Alfonso Portillo Rodríguez.

INOLVIDABLES DE LA ETA 106...

1.- ALFONSO PORTILLO RODRÍGUEZ. (1923-2015)
Nacido en Guatemala y al parecer (no confirmado), era pariente cercano de José López Portillo ex presidente de nuestra república. Llegó a México en 1970 exiliado por cuestiones políticas del país chapín. Se decía que había tenido formación militar; se presentaba siempre como abogado. 
De estatura mediana y robusta, pelo entrecano, tez blanca y rostro enrojecido, arribó a Aquel Cruz Grande para fundar la escuela tecnológica agropecuaria bajo el modelo cubano que por encargo de el presidente Luis Echeverría Álvarez, se desarrollaba en el nuevo sistema educativo. "Portillo" -como le empezaron a llamar todos en Aquel Cruz Grande-, rápidamente se dio a conocer en el poblado por el entusiasmo y por la disciplina que trató de implantar tanto en alumnos como en el personal docente. Su gestión en la naciente institución fue de casi dos años. Gustaba de participar en los desfiles y demostrar sus habilidades y destrezas en las barras paralelas. Socializó rápidamente con la gente de Aquel Cruz Grande donde unió su vida a la de doña Yolanda Martínez. Fue sustituído por Samuel Briones como director de la secundaria. Fue padre de Alfonso Portillo Cabrera, ex-presidente de Guatemala. Lo recordamos por su aporte al desarrollo educativo de nuestra comunidad. Murió de neumonía a los 92 años en su país natal. Trabajó también en el Centro de bachillerato tecnológico agropecuario (CBTA) número 151 de nuestro pueblo. (Eliseo Juárez Rodríguez)
Don Alfonso Portillo Rodríguez con su hijo el ex-presidente de Guatemala.




domingo, 12 de marzo de 2017

DEL PASITO DE "CANALES", Y LOS PANTALONES ACAMPANADOS...




En el año de 1972, caminabamos  como barriendo el piso con aquellas tremendas campanas de los pantalones setenteros.

Era lo más común llevar el peine de cola en la bolsa trasera del pantalón abikinado. La camisa sólo se fajaba en la parte delantera y por atrás debía lucir como cola de pato, otros; preferían metérsela completamente, lucían el talle del pantalón muy por abajo de la cintura; luciendo un cantinflesco trasero.

Al acudir con don Roberto Bobadilla+ uno de nuestros sastres favoritos, llevábamos la tela  favorita de aquella juventud, se llamaba terlenka y era gruesa, rígida, pesada y caliente, (pero era la moda). Él modisto, nos tomaba las medidas y especialmente nos preguntaba.
-¿Cuánto le damos de campana... cuarenta centímetros?
-¡No! ¡Mejor sesenta..! -Instruíamos-.

Las camisas estampadas chillantes con cuello de pirata y mangas también acampanadas al más puro estilo de Acapulco Tropical, los zapatos (blancos de preferencia) de plataforma; el pelo mientras más desaliñado mejor; (tal vez fue la época más triste para los peluqueros). Dos años después aparecieron las camisas tipo cazador, con sus cuatro bolsas al frente.

El pasito que hizo época.

Al inicio de aquellos años -1972-, con la llegada de los grupos tropicales, había que inventar un pasito que identificara al baile del momento con la juventud que la vivía. Así en unas vacaciones de verano llega a Aquel Cruz Grande nuestro paisano Canales, -no recuerdo su nombre real, pero todos los de nuestra época nos acordamos de él. Vivía junto a la escuela primaria "Josefa O. de Domínguez".

Canales acudió a una boda o fiesta y sacó bailar a su novia Mary. De inmediato Canales puso en práctica el pasito de moda que era la locura en el puerto, (y que acá en el pueblo todavía no se conocía). Ese pasito consistia en que el bailarín colocaba las muñecas a la altura del pecho al estilo de guardia boxística, moviendo los hombros como un corredor al compás de la música. El robotizado espectáculo dancístico provocó las encendidas y estentóreas carcajadas de todos.

Todos sus amigos se burlaron de Canales y su manera de bailar, al otro día y en la semana siguiente fue la comidilla de todos; su novia lo cortó y fue el burlete de aquella juventud que en pocas semanas curiosamente terminó adoptando aquel pasito de baile que Canales había importado del puerto a Aquel Cruz Grande.

Era curioso como todos colocábamos los puños a la altura del pecho y sacudiendo los hombros mostrándolos en uno-dos, disque bailábamos la cumbia playera; hasta la ex-novia de Canales disfrutaba la cumbia bailando el pasito de Canales...


NUESTRA MÚSICA...SON DE ARTESA...¡SÓMOS CRUCEÑOS!

jueves, 9 de marzo de 2017

NACIMIENTO DE LA COLONIA "FRANCISCO VILLA" Y ARRIBO DE "LOS MUCHOS". LLEGADA DEL 48 BATALLÓN DE INFANTERÍA, RE-UBICACIÓN DEL MERCADO MUNICIPAL...

La Florencio Villarreal, 1972...
"No se sabe de donde vienen ; pero dicen que son muchos".- me comentó mi amigo Paulo Vázquez un domingo de 1969 en el corredor de su casa. Se hablaba de un ejército de *frasteros que  estaban invadiendo los terrenos que hoy ocupa la colonia Francisco Villa. Estos futuros "cruceños", llegaron procedentes del municipio de Tecoanapa; se asentaron en la parte norte de Aquel Cruz Grande, donde con materiales de todo tipo construyeron sus casas, casi en las faldas de la loma en que estaba destacamentado el cuartel militar. Pronto la gente empezó a nombrarlos como Los Muchos, sobrenombre con el que hasta la fecha se les conoce.

Con el paso del tiempo esas familias que un día llegaron a Aquel Cruz Grande fueron aceptadas por los naturales de nuestro pueblo como si hubiesen nacido aquí. Algunos de los muchos que llegaron en aquellos años todavía viven y son muy populares en el pueblo tal es el caso de Camilo y otros. Los muchos llegaron casi al mismo tiempo que el 48 batallón de infantería que en ese año ya habían empezado a construir lo que serían sus instalaciones; con los llamados zapadores e ingenieros que diseñaron lo que hoy es la zona militar.

Al mismo tiempo que se anunciaba la eminente llegada de los castrenses y sus familias, Aquel Cruz Grande comenzó a despertar de su vida un tanto aletargada, la zona comercial que hoy conocemos -mercado municipal y crucero-, antes de 1970, era despreciada por la gente del Cruz Grande tradicional y hasta quiénes tenían posibilidades ecónomicas se resistían a irse a vivir " las orillas del pueblo".

Personas con más visión, fueron poblando poco a poco lo que hoy es la zona con más movimiento comercial (quizá) de la región Costa Chica. Entre quiénes se animaron a irse a vivir "tan lejos" del centro del pueblo, recordamos a don Octavio Molina Manzo+ y un tiempo después Abraham García Salmerón quien instaló un expendio de gasolina frente al centro de salud; ellos dos fueron los primeros que llegaron a vivir en esa parte sur de Aquel Cruz Grande.

Pero volviendo a la llegada del 48 batallón nos regresamos en el tiempo en que Don Felipe M. Gatica y otros ciudadanos apoyaron decididamente para que "la bella Cruz Grande" -como reza uno de los cánticos de guerra del 48 batallón-, fuera sede permanente de este brazo del ejército nacional mexicano.

No quedaron claros nunca los límites ni la extensión de terreno que ocuparían los militares, lo cierto que una vez inauguradas las instalaciones, los jóvenes de Aquel Cruz Grande, nos resistíamos "a entregar" la cancha de de futbol de Los Positos pues entre nosotros circulaba la versión que ese terreno no figuraba en la donación que había hecho don Felipe M. Gatica, ya que la cancha de futbol pertenecía -sic- a don Víctor Fuentes Landa párroco de la iglesia católica, con quién antes de la llegada de los militares asistíamos a entrenar. Lo que sí quedó más que claro fue que a partir de la construcción de las instalaciones militares, cada vez que nosotros queríamos practicar el balompié teníamos que pedir permiso para pasar a "nuestra cancha". Poco a poco el alto mando de los militares fue no sólo restringiendo la visita, sino que -aparentemente-, ensanchó arbitrariamente los límites de los terrenos que le habían sido donados hasta llegar a las faldas de los cerros que están a lado sur de sus instalaciones.

La llegada del 48 batallón resultó un detonante de fuertes contrastes; por un lado el arribo de más de alrededor de 700 familias significaba la demanda de más y mejores servicios; lo que desató en un verdadero dilema para el resto de la población vio con cierta nostalgia - y molestia, pues "les quedaba lejos"el nuevo mercado-. Por si fuera poco, el presidente muncipal Austroberto Gallardo Mejía, El Lobo, destruyó lo que quedaba del viejo mercado dos años después con todo y sus encantadores y majestuosos árboles de tamarindo.

La primera ubicación de lo que sería el mercado municipal fue en la calle Jaime Nunó; ahí, con improvisados techos de lámina de cartón y palapas se ofrecían las mercaderías inherentes al abasto público. En menos de dos días, después de la llegada a la callen Jaime Nunó, un grupo de esos prestadores de servicios, quiza buscando estar más cerca de la naciente colonia militar y su nueva y atractiva clientela, con el respaldo de don Aquilino Santos Calixto, arribaron a los terrenos de la familia Gallardo para ocuparlo sólo temporalmente. Después fueron ubicados definitivamente en los terrenos antes baldíos y solitarios del actual mercado y su zona comercial.

Habíamos comentado que la llegada del 48 batallón fue un detonante de fuertes contrastes pues si bien significó un revulsivo en la vida comercial del pueblo sólo benefició en gran parte a la clase privilegiada de Aquel Cruz Grande, al traer consigo la llegada de Banco Mexicano del Sur, -que a la postre ha cambiado de nombre llamándose Serfín y finalmente Santander-, y otros servicios que han impulsado el desarrollo, el costo de la vida en nuestro pueblo aumentó al grado de ser una de las poblaciones en que la canasta básica y -otros productos-, son mucho más caros que en los pueblos circunvecinos; ya que los prestadores de servicios generalmente tomaban como base al etiquetar los precios, el salario mínimo de los militares.

Otro de los aspectos que cambió con la llegada del ejército fue la vida nocturna de Aquel Cruz Grande, pues las tropas francas de los militares sedientas de vino, exigían los sexoservicios y las barras de bebida etílicas a todas horas. Fue así como la calle 5 de Febrero se popularizó como "la zona roja" del poblado, al instalarse una en seguida de otra, las casas de placer. En esas cantinas era común que los soldados llegaran prepotentes a desalojar a los "civilones" los antros. Sobra decir que los soldados eran los clientes preferidos de las damas de tacón dorado pues eran quienes pagaban mejor los servicios. Otro de los factores negativos que llegaron en esa época, son los vicios que la juventud  antes de 1970 Aquel Cruz Grande no conocía, estos llegaron a arraigarse definitivamente en nuestro pueblo...

El 48 batallón forma ya parte de la historia de nuestro pueblo y los que precedieron su llegada -partidas militares, como se les llamaba- ocuparon primero el cerrito donde hoy se encuentran las instalaciones de la preparatoria de la UAGro. Fue en ese lugar donde tenían su sede y casas de sus familias de lo que llamábamos cuartel. En 1970 la partida militar ocupó en el centro del pueblo (actualmente un terreno baldío encerrado, atrás del ayuntamiento), una casa de teja que era propiedad de Doña Juana Méndez.+...

*Lo que el cruceño quiso decir...
Frasteros.
Forasteros...