"Aquel Cruz Grande" (D.R.) 2015.

IDEA,DISEÑO,IMÁGENES, TEXTOS Y REALIZACIÓN:
ELISEO JUÁREZ RODRÍGUEZ.
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*Derechos Registrados (2015). protegidos a favor del autor.

lunes, 22 de mayo de 2017

"PÓQUER DE ÁSES". LOS MEJORES DELANTEROS QUE VI...

1.-URBANO SALADO.
De baja estatura tenía un resorte fuera de lo común y su remate de cabeza era letal. Disparaba fuerte con ambas piernas, veloz y de gran fortaleza física. Hábil en el regate, valiente y talentoso. Sigue en primerísimo lugar; no ha surgido otro como él. Su historia pudo ser diferente en el terreno profesional y debe servir de ejemplo para los jóvenes que sueñan con jugar profesionalmente. Urbano es el claro ejemplo de que no sólo se debe ser el mejor futbolista sino que también se debe de ser disciplinado y entregado a su profesión. Lo que en su momento hizo Urbano Salado en el mundo del futbol sólo lo hicieron las grandes figuras que como él, surgieron de aquel famoso torneo de los barrios del Distrito Federal, donde fue la figura en 1979, resultando campeón goleador y deslumbrando a los buscadores de talentos.

2.- JAHIR GATICA.
Otro que fue grande que no quiso llegar a la cima. Sin aparecer en el terreno profesional, Gatica fue a fe nuestra un delantero portentoso. De desgarbada figura, solía arrancar de la media cancha y su cambio de velocidad era sencillamente impresionante. Parecía caer al momento de recepcionar el balón pero giraba e irremediablemente iba a todo tren rumbo al área enemiga. Letal en todos su remates de pierna izquierda y derecha. Vivo, hábil y de gran salto y remate de cabeza. Simplemente prefirió disfrutar la vida a su modo y desdeñó la fama y la fortuna. Tal vez llegar a Toros Neza y encontrar a un delantero tan brillante con Nidelson de Mello Da Silva le hizo pensar que el futbol se podía combinar con los placeres de la vida. La carrera del brasileño terminó de manera lamentable, pero la del cruceño ni siquiera empezó cuando ya visoreado y en la "imaginaria", faltaba a los entrenamientos.

3.-MANOLO BASAVE MORENO.
Chaparrón, fuerte y letal en sus remates de cabeza. Definía con pasmosa frialdad dentro del área. El famoso "Coño" fue terror de las defensas de los años setentas. Un matón del área.









4. PEDRO DE LA ROSA.
Quién lo vio jugar sabe de lo que estoy hablando. Pedro anotaba de cabeza, de fuera del área, de donde fuera. La potencia de su disparo de derecha era destacada. El que marcaba a Pedro sabía que no podía darle respiro ni rendija. De la Rosa aprovechaba la mínima oportunidad para vacunar al rival.

(Cheo Juárez)


sábado, 20 de mayo de 2017

LA HISTORIA MÁS SABROSA DE AQUEL CRUZ GRANDE...NUESTRO PAN DULCE.

Sin duda el cruceño que anda lejos del pueblo que lo vio nacer, lleva en el alma dos cosas imborrables: la familia que se quedó en el terruño y los sabores de Aquel Cruz Grande.

Para el cruceño auténtico no hay un desayuno mejor que aquellos tamales chocos de la inolvidable señora Doña Reyna Felipe, (que en paz descanse); acompañados de una taza humeante de Café Tineo.
Cuando la tarde va cayendo, seguramente en algunas partes del planeta tierra, corazones nostálgicos anhelan saborear una taza de café con un pan cruceño.

Mi tía Luisa.
En la callecita donde tenía su casa mi tio Rogelio Bonilla (que era propiedad de Goyo Molina), jugábamos los chiquillos por las tardes futbol. Al paso de las horas antes de las cinco de la tarde, un aroma de pan recién salido del horno de barro, llamaba insistente para que lo disfrutáramos. Era mi querida Tía Luisa Ramírez que sacaba cuernitos, tortitas de tercipelo, hojaldras, coronitas y empanochadas. Con el antojo de tan rico pan, dejábamos por un rato la pelota e íbamos a ver como Cheya y su hija -mi maestra Hilaria-, le ayudaban a colocar las deliciosas piezas en el canastón. Mi tía Luisa Ramírez no sólo elaboraba pan; también hacía los mejores tamales heridos que he probado en mi vida.

Aquellos Hermosos ojos. 
Rosa de Lima se llamaba y tenía los ojos más lindos que pudo ver un cruceño. Atrás del viejo templo, en uno de los rinconcitos más tradicionales de mi pueblo vivía con sus hijos. Con una pulcritud e higiene como sellos característicos elaboraba ese pan que ya nunca volveré a probar. En Aquel Cruz Grande se sabía que la exquisitez de sus manos, daban al pan un sabor que se fue con ella al cielo. Era mi tía Lima.

Doña Rebeca Bonilla Vda. de Sandoval.
Sin duda que doña Rebeca era de las panaderas favoritas. Su exquisito pan, era venerado por todos los cruceños y así las tardes sabrosas y aromáticas inundaban los paladares y llenaban de perfumado dulce los crepúsculos de mi pueblo.

Doña Sadot Orozco.
Cómo olvidar a doña Sadot. Dejó en cada cruceño un tatuaje de sabor en la memoria de todos. Nunca vamos a olvidar su querida presencia en la plaza vendiendo su inolvidable pan. El suyo es tal vez, el único horno de barro (de aquellos) que sobrevive al paso inexorable del tiempo..

Hoy son otras personas que elaboran el pan dulce que tu y yo queremos seguir saboreando; pero en mi memoria siguen presentes las imágenes de quiénes nos hicieron que el pan de Aquel Cruz Grande siga entre nosotros. Gracias por los recuerdos.











MI GRAN AMIGO...




"Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío,
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo".



Alberto Cortéz.




Todos recordamos a nuestros amigos que ya no están, esos que nos brindaron su amistad y que los quisimos como se quiere a un hermano carnal.

Pablo, llamado cariñosamente por Víctor Fuentes como "El Duque", tenía su modesto puesto de verduras en el mercadito de Aquel Cruz Grande y al mismo tiempo ayudaba al cura del pueblo a oficiar misa. Viajaba al puerto una o dos veces por semana y era requerido por muchas personas para que de Acapulco trajera medicinas u artículos diversos de uso doméstico. Fue junto con doña Espíndola y doña María Díaz de las personas del mercadito que vendían y alquilaban revistas.

También por Pablo conocimos muchos el sabor del bolillo. Él lo traía al pueblo desde el puerto en una bolsa de manta de las que contenían harina de trigo. Estando de antojo iba a pedirle a mi tía Chucha -su esposa-, me vendiera un bolillo al que le ponía queso fresco de aro que compraba ahí mismo en el mercadito.

Me gusta recordar el aroma del papel nuevo que despedían las revistas que traía del puerto: generalmente los jueves o viernes por la noche llegaba en la flecha de las once.



Yo lo esperaba con impaciencia y al no verlo llegar a las 9 O 10 de la noche, me iba a esperarlo hasta el oscuro crucero de Aquel Cruz Grande de los últimos años de los 60 y parte de los 70. Mi alegría al verlo bajar del autobús de la flecha era inmensa, pero más la curiosidad por saber si traía el "esto" y las revistas que me gustaban como fútbol colección de oro, balón y notitas musicales. Pocas veces Pablo fallaba pero en ocasiones llegaba tarde al puerto cuando los ejemplares ya se habían agotado y eso me entristecía.


Era tan esperada su llegada para mi que en ocasiones trataba de ayudar a meter a su casa las modestas mercancías que traía; cajas de jitomate y arpias con cebolla, papa y col.
Pero no sólo yo disfrutaba de los servicios "editoriales" de Pablo, al otro día, muy temprano había quién adquiría Lágrimas y Risas, Kalimán y las fotonovelas tan de moda en aquella época.

Así mi amigo Pablo se hacía indispensable para la gente de Aquel Cruz Grande, pues era quien podía traer la medicina que necesitaba don fulano o las agujas para cocer de la modista, el transistor para reparar algún aparato de radio, etc.

Nuestra amistad se hizo grande pues aunque era un adulto y yo un chamaco yo lo quería como si fuera mi tío o mi hermano.



Nunca tuve una bicicleta. Fue mi sueño dorado en la infancia y nunca la tuve. Le solicitaba a mi mamá que me la comprara y jamás pude tenerla. Un día mi mamá me dijo: te dejo la llaves de la sinfonola 15 días para que ahorres y la compres. Ya tenía en la bolsa casi el dinero listo para comprar mi bicicleta. Al pasar por la casa de Paulo advertí que no había ido al puerto y le pregunté el motivo. Le dije que ese no era problema. Regresé a la casa y abrí la cajita de la sinfonola que contenía lo que había ahorrado. Regresé y lo puse en manos de mi amigo. Jamás olvidaré el gesto de alegría en su rostro. Una tarde mi casa se quedó sola, nuestro negocio había sido cerrado por la muerte del comandante Ofelio. Mi mamá me dejó en casa de mi abuela, yo mejor me fui a la casa de Pablo que me cobijó bajo su techo y compartía conmigo su comida. No, Pablo no solamente era mi amigo, era algo más: terminó siendo para mi un hermano mayor.
Una tarde me comunicaron la noticia. Había muerto el querido Duque. Fui a verlo en su ataud y permanecí parado casi veinte minutos o más llorandole. Con él se fue parte de mi vida y las pocas alegrias que tuve en mi infancia.



La Sampuesana La version mas antigua que he escuchado

jueves, 18 de mayo de 2017

NUESTROS SACERDOTES...DESDE FRANCISCO ACEVEDO HASTA AGUSTÍN QUIÑONEZ...

























Siendo Cruz Grande un pueblo de arraigada fé católica, sus sacerdotes han sido parte fundamental en su historia. Desde Francisco Acevedo que hasta antes de los años 40, sólo visitaba periódicamente Aquel Cruz Grande como párroco de Cuautepec, (nuestro pueblo no era oficialmente parroquia) hasta el padre Daniel, guía espiritual de la grey actual.

 Emilio Vázquez Jiménez.

Célebre cura-compositor cuyos restos mortales yacen bajo el altar principal del viejo templo de La Santa Cruz. Fue el primer sacerdote en Aquel Cruz Grande. Contrario a lo que se podría suponer, Vázquez Jiménez no ocultó el tórrido romance con la legendaria Eleutéria Genchi La Sanmarqueña; (de quién hasta la fecha se discute si realmente era del vecino poblado, pues hay quién afirma que era ayutlense). Sus pláticas vespertinas con la musa que lo inspíró, eran a la vista de quién quisiera observarlos. El famoso padre Emilio procreó familia no sólo con Eleuteria; también dejó descendencia que todo mundo conoce en nuestra comunidad. Emilio Vázquez Jiménez dejó en Pablo y Aureliano -sus sobrinos- a los que oficialmente llevan su apellido en nuestro pueblo.

Víctor Fuentes Landa.
Es en los albores de los años 60 cuando arriba a Aquel Cruz Grande uno de los sacerdotes más queridos por la población. De cara afilada, tez blanca y un corte de pelo tipo militar, -casi a rape-, fue quien trajo a nuestro pueblo un nuevo deporte llamado futbol. Víctor Fuentes fue un personaje que detrás de la casulla, gustaba de refugiarse en las oscuras sombras del curato acompañado de una botella de tequila Sauza y una parvada de jóvenes cruceños de aquella época. Fuentes Landa era originario del poblado de Buena Vista de Cuéllar que se encuentra en la región norte de nuestro estado. En su peculiar ostracismo el padre Víctor protegía y patrocinaba a aquellos muchachos que por las tardes-noches hacían del curato su casa. Quién le acompañó hasta sus últimos días fue Petra una callada pero ocurrente mujer morena, típicamente cruceña. Petra fue su confidente que se llevó hasta la tumba los secretos de la vida de Fuentes Landa. 

Padre Ramón Célis
.
"Puño de oro". Un robusto hombre alto de piel blanca que se caracterizaba por sus largas misas de dos y hasta tres horas. Es célebre la anécdota con que se recuerda el paso de Ramón por la parroquia de Aquel Cruz Grande.

"Sí... Ahora veo muchas caras que no he visto en el templo. Claro, se murió un rico y hay que hacer acto de presencia. Así los quisiera ver acompañando, cuando muere la gente pobre...". Era de esta manera cómo desde el púlpito Ramón llamaba la atención de sus feligreses, que sudando aguantaban estoicamente el calor insoportable durante el tiempo que el padrecito tenía a bien celebrar la misa. El padre Ramón oficiaba con impecables y pulcras casulla y sotana. Su aseada persona nunca permitió que se le viera desaliñado. Sin duda se trata de un sacerdote diferente a todos los que lo antecedieron. 

Agustín Quiñonez Cuévas.
Otro cura-compositor. Proveniente de Mochitlán Guerrero. Quiñonez -como la gente le dio en llamarlo-, se ganó rápidamente a la parroquia con su estilo de oficiar la misa. Con una destacada voz de tenor, Agustín se dejaba escuchar en los alrededores del templo, llevando el rito mucho más allá de los muros de la iglesia. Antes el padre Agustín, había estado en la ciudad de Ayutla. De la personalidad del mochitleco se cuentan leyendas de barrio que retratan su carácter de un hombre enamorado de la vida y algo más. Sin duda su admiración por las mujeres se refleja en sus canciones, algunas de ellas grabadas por grupos populares de Aquel Cruz Grande, tal es el caso de "Morena", una de tantas que ha compuesto. 

"No comprendes morena/cuanto te quiero yo. Ven y calma mi pena/ven gocemos de amor. Cuando miro tu cuerpo/siento gran emoción/ y quisiera en silencio/darte mi corazón". 

Agustín Quiñonez, será recordado por su paso que dejó huella en Cruz Grande. Es quién se echó a cuestas la labor de construir el templo en la famosa loma. El proyecto de Víctor Fuentes (que permaneció dormido durante más de diez años), fue cristalizado por el cura compositor...
De una vitalidad y una fortaleza física fuera de lo común. Fuimos testigos de como temerariamente, (a sus casi sesenta años); subía por los arcos de varilla y madera sin colar, de lo que sería la bóveda o techo del futuro nuevo templo de la santa cruz.

Agustín Quiñonez actualmente se retiró a su pueblo natal. Bajo el cuidado de sus familiares se le ve en buenas condiciones de salud. Se sabe por la voz de crueños que lo han visitado en Mochitlán que él se considera uno cruceño más, al grado de solicitar a sus deudos, le concedan ser sepultado aquí, cuando tenga que rendir tributo a la tierra. (Cheo Juárez)




viernes, 12 de mayo de 2017

"PIRULA" LA HISTORIA DE UN SAX DE ORO...

DE LAS PISTAS DEL CIRCO ATAYDE, A LOS ESCENARIOS MUSICALES.

Se reinventan. Fiesta 85 ¡Vive!
Casi para terminar la década de los 70, colapsa la agrupación de Coyuca 2000. Ellos habían logrado el éxito con hitazos como lo fueron "Nubes Negras" y "Caña Dulce". Problemas al interior del grupo hicieron que buena parte de sus integrantes salieran a iniciar otro proyecto llamado "Auténtico Coyuca". No pasó nada importante para esta escisión de aquel triunfador grupo.
Éxitazo de principios de los 70.

Los poseedores y dueños la marca musical Coyuca 2000, buscaban reestructurar al grupo y su ambicioso nuevo proyecto contemplaba la contratación de elementos de alta calidad musical. El nuevo Coyuca 2000 sería una organización que compitiera con los grandes de la música tropical mexicana como por ejemplo "Los Socios Del Ritmo".

Pirula...un gran músico, un gran amigo.
Pedro Ancona Martínez, un artísta del mítico e internacional circo Atayde; hacía en la pista un show que se robaba el corazón del público. El payaso Pirula aparecía en escena ejecutando magistralmente su sax . La notas que Pirula tocaba, lograban que el público se prendiera del payaso rápidamente cautivándolo. Al mismo tiempo (como parte del mismo skech) otro payaso antagónico, interrumpía la melodía propinándole a Pirula una patada en el trasero; expulsándolo de la pista circence.

Pirula salía momentáneamente de la escena para reaparecer en otro rincón de  la pista ejecutando nuevamente su melodía. Otra vez era expulsado a patadas, ante las protestas del publico ya enganchado con el arte del payaso musical. Pirula terminaba su actuación tocando una seguidilla de melodías que hacían disfrutar al público con la tierna imágen del payaso.

Durante más de diez años el show de Pirula recorrió con el Atayde centro y Sudamérica, Estados Unidos y Europa. Pedro Ancona era feliz, su vida transitaba por los caminos del éxito y la bonanza.
Casado con una venozolana, Ancona disfrutaba de sus hijos y de su familia.

Pirula siendo un trotamundos llegó al puerto de Acapulco con el legendario circo. Alguien de la organización de Coyuca 2000 lo había visoreado y puso sobre la mesa 50 millones de aquellos pesos. El cañonazo resultó letal, Pirula cayó abatido y la pista del circo nunca más lo vio ejecutar las tiernas melodías de su sax. Así nacieron las coyucadas de mambos y cumbias: éxito tras éxito, el Coyuca 2000 se consolidaba a nivel nacional. "Siempre en Domingo" el popular programa de variedades de Raúl Velasco, lo catapultó hacía la cumbre internacional al tenerlo en su elenco.

El ciclo musical de Coyuca 2000 y Pedro Ancona terminó por problemas internos. Ancona se retiró del medio musical por algún tiempo. Financiado por algún amigo instaló un restauran bar en su nueva tierra Coyuca de Benítez, donde ya era uno más de esa bella ciudad. Se tomó sus años sabáticos y no supo más de su sax, que guardado en algún rincón lo esperó pacientemente.

A mediados de los años 80, Ancona vuelve a sentir el gusanito de la música.  En Acapulco conoce a una verdadera pleyade de músicos que actuaban en hoteles porteños. Entre ellos destaca la voz más famosa de la música tropical, la de Baltzar Guatemala "La Momia". Pirula los invita a formar un grupo que haría historia: Fiesta 85.

Es con el Fiesta 85, donde Pedro Ancona, Baltazar Guatemala y Beto, hacen trizas el marco musical de Guerrero. Sus presentaciones en bailes y eventos son garantía de taquilla; sus discos se venden con gran demanda. Una propuesta musical que prendió rápidamente en el gusto de la gente ; el sonido de Fiesta 85 es mágicamente inconfundible. La fusión de los saxofones educados, la incomparable guitarra de Beto y los excelentes teclados, dieron al grupo un sello característico inconfundible. Este sonido se quedó para siempre en la memoria musical.

Hoy Fiesta 85, se reinventa. Es cierto que ya no están Baltazar su gran voz tropical y tampoco un elemento que ahora toca en el cielo sus teclados, pero Fiesta 85 no ha muerto. Hoy los vimos actuar en los festejos de los juegos magisteriales en Cruz Grande y a fe nuestra que suenan tal como lo hicieron en sus mejores años.  Gracias amigo Pedro Ancona por traer tu arte musical a las costas de Guerrero.

miércoles, 10 de mayo de 2017

ÁLBUM DE ORO...

Bellezas cruceñas. Las Moctezuma. Lindos ojos; hermosas ayer.



Las Moctezuma hoy: siguen siendo guapas. Lindos ojos azules.