"Aquel Cruz Grande" (D.R.) 2015.

IDEA,DISEÑO,IMÁGENES, TEXTOS Y REALIZACIÓN:
ELISEO JUÁREZ RODRÍGUEZ.
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lunes, 23 de mayo de 2022

¡Exclusiva del Blog! Enrique “El Jerry” Palma, nos habla de cómo han logrado llegar al fútbol profesional sus dos hijos.


“El Jerry” Enrique David Hernandez Palma, es nuestro compañero de trabajo en la delegación de servicios educativos de la región costa chica con sede en n Cruz Grande. Abre su corazón y nos relata los detalles de las carreras futbolísticas del “Primo” y de “El Paganini”.

“Tanto Luis Enrique como Jesús, han demostrado el gusto por el fútbol desde que eran pequeños. 

Hace apenas unos años cuando Luis Enrique ya estaba en la casa club del Pachuca y tenia 16 años, los visores del insistieron en llevarse también a “Chucho”. Al principio yo no aceptaba que “Paga” se fuera a Pachuca, pues sólo tenía 9 años, era muy pequeño aún. Sin embargo; después de jugar un torneo en Chihuahua representando a un colegio de Hidalgo, fue detectado por “las chivas”. 

Esa era una buena oportunidad pero se lo hice saber a los directivos del Pachuca. No me agradaba la idea de mandarlo a Guadalajara pues estaría mejor cerca de su hermano en el Pachuca. Fue así como se quedó en la organización tuza.

Para realizar el sueño de llegar a ser futbolista profesional no solo se necesita jugar bien. Hay que contar con el apoyo de la familia que tiene que hacer muchos sacrificios económicos y sufrir mucho lejos del hogar. Tanto Luis Enrique como Jesus demostraron que estaban decididos a privarse de muchas cosas a cambio de realizar su sueño. Enrique tuvo todo para ser un referente del Pachuca. Lamentablemente el éxito le llegó relativamente fácil y no estaba preparado para soportar la fama. Las malas compañías y la fiesta arruinaron una carrera que prometía mucho.

Es difícil aceptarlo pero cuando Enrique truncó su futuro, también nos afectó en lo familiar. Fue un duro golpe que paradójicamente nos está sirviendo de experiencia en la carrera de Jesús. “Chucho” sabe que no puede cometer los mismos yerros que llevaron a Enrique a terminar con la suya.

Estamos  conscientes de que el fútbol es difícil, que en esto hay momentos dulces y a veces amargos. Tratamos de mantener la humildad ante todo”

El Blog… siempre apoyando al talento que produce nuestra tierra le desea lo mejor a “Jerry” Palma y mucho éxito a Jesús Hernandez Casiano “El Paganini”.

sábado, 26 de febrero de 2022

¿Quién es Humberto Manzo Ramírez?

"Beto".
Así le nombrábamos en su juventud.
Es el primero de nuestros académicos que se atreve a escribir un libro. 
Su labor viene a despertar a los intelectuales de Cruz Grande -y a otros que no lo son-; para retarlos tácitamente a que también escriban y dejen huella a través de alguna obra literaria. 

Sabemos que su libro está siendo aceptado de buen agrado en otros municipios (como Ometepec), donde también será presentado el libro "Costa Chica de Guerrero". Se buena fuenta nos enteramos que algunos paisanos radicados fuera de México ya tienen el libro en sus manos; pero para aquellos que no lo conocen... ¿quién es el autor?

Personalidad.
Hijo del vate Carlos Mejía Manzo+ y Dionisia Ramírez+. 
Le conocimos tres hermanos: Adela , Yenda y Carlos.

Humberto ha sido desde temprana edad, serio y callado, pulcro en el vestir y cuidadoso de su imagen personal; lo que tal vez fue determinante, (dato capcioso), para ser elegido chambelán oficial de una de las quinceañeras de la más alta sociedad de aquellos años.
 
Lo conocí más "de cerca", en nuestra segunda escuela primaria "Josefa O. de Domínguez", -la primera estaba ubicada en los terrenos que hoy ocupa el ayuntamiento-. 

Corrían los últimos años de la década de los sesenta, la nueva "Josefa", se estaba estrenando. Dentro de aquellas aulas nuestro futuro maestro, daba muestras de no querer quedarse en el anonimato total, se notaba que a su edad soñaba con "ser alguien".

Al terminar la primaria sin posibilidades para seguir estudiando, no se quedó con los brazos cruzados y apretó y presionó todos los "botones" que encontraba para fundar una escuela secundaria -todo un sueño para Aquel Cruz Grande en aquellos años-. 
Resultado: fue de la generación de la ESIMA -escuela secundaria Ignacio M. Altamirano-. http://aquelcruzgrande.blogspot.com/2016/01/aquel-cruz-grande-asi-fue-la-historia.html.

Al terminar la secundaria Aquel Cruz Grande, ya no volvió a saber de Humberto más que en breves periodos vacacionales, pero jamás se le vio con la intención de regresar sus pasos académicos antes de lograr altas metas. Manzo Ramírez ya se dimensionaba en otros radares pedagógicos.

Si...
Todo su quehacer académico no le ha quitado ser amante de su pueblo y sus propuestas literarias así lo demuestran. 
La hoja de vida de Manzo Ramírez es extensa, su labor y servicio docente es extenuante. Sólo vamos a decir que tiene un doctorado en educación. Personalmente lo voy a recordar siempre en su papel de estudiante humilde, de recursos monetarios tal vez limitados, que al verle a los ojos cualquiera hubiera se habría dado cuenta que los pensamientos y las metas de Humberto se encontraban muy lejos de Aquel Cruz Grande. 
(Cheo).

viernes, 4 de febrero de 2022

Víctor Hugo Gallardo Mayo…

Con Hugo Gallardo. Buena conversación y buenos augurios. Su hijo sigue sus pasos en la pintura.




Hoy hicimos una visita a nuestro amigo Hugo Gallardo quién nos presentó a su hijo Hugo Gallardo Mayo que está a punto de graduarse como diseñador industrial egresado de la ESDA de Taxco. Hugo Jr. nos sorprendió con algunos de sus trabajos en pintura, demostrando que de alguna manera sigue los pasos de su padre. Su trabajo es el diseño industrial, pero eso no le impide hacer arte. En la gráfica posa con un cuadro reproducido por él. Caminando por una cerrada cercana a su casa, nos encontramos con un mural de su autoría dedicado al mítico grupo “Los Juglares”. Nos dio mucho gusto saludar a Hugo padre, y constatar qué hay mucho más arte de los Gallardo, para rato.  

domingo, 30 de enero de 2022

Canciones de Aquel Cruz Grande...

"Estoy en el puente de mi carabela
y llevo mi alma, prendida al timón. 
Un soplo de amores, empuja mi vela. 
Y zarpo cantando, y zarpo cantando,  divina canción..."

(Graciela Olmos "La Bandida").


A mis ocho años, disfrutaba escuchar la música. Siempre me gustó poner atención al mensaje y contenido de las canciones y sus letras e invariablemente, leer el nombre de quién era el compositor. 

Al caminar por la calle Cuauhtémoc para ir a visitar a mi mamá grande o llevar algún encargo, siempre me detenía frente al "Salón Orizaba" de don Héctor Molina. 

La música de la sinfonola y las mujeres "malas" -que a mi no me parecían tanto-, me atraían y me llamaban al pasar. Si bien no ingresaba al interior -por mi edad-, me colocaba discretamente atrás de una barrera de fajillas de madera que tenía aquella inolvidable y mítica cantina; desde donde se emitían las complacencias mañaneras a los que festejaban su onomástico y los promocionales de las funciones de cine.

Curioso, observaba el interior del pequeño salón en cuyo piso estaba esparcida la "viruta" -seguramente para facilitar el aseo-. Al fondo de aquel antro, una hermosa sinfonola Wurlitzer. 

 


La inolvidable voz de Javier Solís me cantaba -entre muchas canciones más-, "Carabela". Aún a esa tierna edad me subyugaba la melodía y su poético verso: "Que marque mi ruta el ave que vuela/la estrella errante/ o el raudo ciclón. Yo quiero ver limpia mi fúlgida estrella/ Y será un día mi nave/será un día mi nave: la reina del mar". Cuando tuve en mis manos el disco averigüé que  la autora era Graciela Olmos "La Bandida". Muchos años después, me enteré quien era esta enigmática mujer cuya vida, resulta ser una vorágine de pasiones y aventuras inimaginables -incluso para las mismas mujeres que hoy reclaman igualdad de géneros-. 

Es por demás curioso -además de admirable por lo contrastante-, que una mujer como ella, fuera lo mismo capaz de hacer versos poéticos en sus melodías como "La enramada", corridos célebres como "Siete leguas" o pinturas musicales como "Carabela" y al mismo tiempo ser proxeneta y contrabandista. La Bandida se relacionó lo mismo con el bajo mundo de las drogas y las altas esferas políticas; que con intelectuales y poetas como Pablo Neruda entre muchos famosos artistas y compositores como Agustín Lara.


viernes, 21 de enero de 2022

Aquella música…

Musicalizaban todo el ambiente de Aquel Cruz Grande. Escuchando aquellas melodías, prácticamente se podía saber el estado de ánimo de quién estaba festejando o ahogando sus penas en alguna de las cantinas del pueblo. La primera sinfonola que vi, era una “Wurlitser” y estaba en aquella casa de fresco y amplio corredor,   que curiosamente se llamaba “La ciudad de Oviedo” . Esta casa, propiedad de la familia Martinez Molina, estaba al frente de la calle. Era una cantina con mujeres y cantinero para brindar servicio a los parroquianos; también funcionaba como salón de fiestas en las clausuras de fin de cursos de la mítica escuela primaria “Florencio Villarreal”. Atrás  de esa casa, un alto y enorme techado de lámina negra de cartón podía mitigar los fuertes rayos del sol. Ese billar- cantina se encontraba en lo que después fue el famoso “salón modelo”, que ubicado en la calle Cuauhtémoc casi esquina con Álvaro Obregón, atendió algunos años nuestra amiga Lupita Rafaela. Capitaneados por mi primo mayor David Bonilla Rodríguez, fuimos a medio día (con la protección de algún adulto mayor) en parvada,  a conocer aquel fantástico aparato de sonido que de lejos habíamos visto y que podíamos escuchar a todas horas en donde nos encontráramos. A través del cristal de aquel aparato voluminoso, atisbábamos asombrados, como el brazo mecánico seleccionaba el disco después de haber depositado una gran moneda de plata (con valor de un peso), de aquella década sesentera. Recuerdo que observamos atentamente,  cómo un pequeño disco negro de 45 revoluciones por minuto (que tenía la imagen de un perro al pie de un megáfono), fue colocado en su tornamesa para que otro brazo mecánico con aguja magnetofónica se posará sobre él arrancándole sonidos y notas musicales. En aquel disco (aún girando) se podía leer: “El Charro Avitia”. “El perro Negro”. (José Alfredo Jiménez). 

En aquellos años había ya muchas sinfonolas. En la calle cinco de febrero se encontraban cuatro o cinco cantinas a las cuales  los menores de edad no teníamos acceso. Esos lugares prohibidos para los menores eran verdaderos oasis de placer para los mayores de edad y para aquellos que ya portaban consigo la famosa cartilla del servicio militar (liberada), es decir que acreditaba que el que la presentaba era mayor de edad y había cumplido con el adiestramiento militar. Quien osará visitar esos lugares y era sorprendido por la policía municipal o peor aún, por el rondín militar seguramente la pasaría detenido en la barandilla del ayuntamiento no sin antes ser pateado y golpeado en salva sea la parte por la culata de un mosquetón de los guachos.

En aquella calle barrancosa las jóvenes, (algunas no tanto),  se les veía en las puertas de esos antros; con labios pintados, perfumes baratos, faldas cortas y cigarro en la boca. Sugerentes, invitaban a los transeúntes a pasar a interior de sus locales. Las melodías de esas cantinas, tan cerca una de la otra se confundían dado que el volumen de cada sinfonola era a toda su capacidad. En una se escuchaba “amor de la calle” con Chelo Silva; mientras en la otra sonaba con igual fuerza “Sombra Negra” con Aníbal Velázquez. Más al fondo de la misma calle se escuchaban otras sinfonolas, que hacían cantar a Javier Solís con “Las rejas no matan” y a “Los Alegres de Terán” con “Los pilares de la cárcel”.  

Así eran las noches de Aquel  Cruz Grande, en nuestra casa ya dispuestos a dormir, escuchábamos a lo lejos las desgarradoras canciones de las sinfonolas, imaginando el ambiente de tabaco y cerveza. 

Al paso de los años ya en la década de los 70, el restaurante “Katy”, propiedad de la familia Rafaela Delgado, tenía su propia sinfonola : una “Rowe Ami” que a diferencia de las Wurlitzer y Rockola manejaba la fabulosa cantidad de 100 discos a diferencia de las primeras con capacidad sólo para 50 acetatos. Está sinfonola rivalizaba musicalmente con la que manejaba en


nuestro local visitado lo mismo por estudiantes y parroquianos; una Rocola de 50 acetatos de 45 revoluciones por minuto. Mientras que la sinfonola del “Katy” se caracterizaba por tener en su catálogo a Creedence y Beatles; mi sinfonola estaba al día con los éxitos de Los Freddy’s, Solitarios, Terrícolas, etc.

Me encargaba personalmente de programar aquel aparato y en poco tiempo, sin permiso de mi madre, abría y cambiaba a mi criterio los discos que consideraba “a la baja” en popularidad y preferencia de los clientes. Viajaba continuamente al puerto especialmente a comprar las novedades discográficas. Así pues sin proponérmelo me convertí en un disc jockey de mis tiempos y de la juventud de los setenta, ochenta y noventa de Aquel Cruz Grande. (Cheo)

lunes, 26 de abril de 2021

De la Josefa a la Florencio...el famoso bulling.



"Después de tantas noches,
de amargos sufrimientos, 
por no saber de ti. 
Ya ves. No te he olvidado;
tampoco traicionado:
te sigo siendo fiel."

"Mil Noches".
Los Cometas.


Cuando el más pequeño de mis hijos, asistió por primera vez a la escuela primaria "Josefa Ortiz de Domínguez", no soportó el encierro en las aulas. Nunca supe bien a bien porqué se negaba a asistir al día siguiente que Tere lo obligó a entrar a clases. Llorando ingresó al interior de la mítica escuela de nuestro pueblo.
Al regresar a casa después de otro tormentoso día de clases, el pequeño hizo desesperar a su madre al negar una y otra vez querer asistir al día siguiente. Su negativa casi obligaba a su mamá a amenazarlo con llevarlo a fuerzas si era preciso. 
Cuando encontré a Tere justo en el momento que reprendía su actitud, me enteré del asunto y abrazándolo le pregunté:
¿Hijo, en verdad, no quieres ir a la escuela?
Moviendo la cabeza tristemente me dijo que no.
Pues no vayas. Quédate en la casa, no quiero que llores más. 
Tere protestó pero le dije: ¡Si el niño no quiere asistir a clases no lo obligues, no va a ir!
Tomé una decisión acertada que parecía incongruente. El niño no fue más a la escuela y perdió todo ese año escolar, al siguiente; sin que nadie se lo exigiera ni lo presionara, pidió a su mamá lo inscribiera en la escuela pero no en la "Josefa Ortiz de Domínguez", sino en la "Vicente Guerrero" donde los niños en el recreo retozaban libremente por el amplio patio de la escuela. Llegó a ser el mejor de todos sus compañeros. Su viveza y agilidad mental le hacían aparecer habitualmente en el primerísimo lugar del cuadro de honor; siendo él, quien representaba a su escuela en los concursos de zona, imitando el desempeño de sus hermanos mayores que también destacaban académicamente. Una de las anécdotas que todavía celebran sus ex maestros es aquella que en un concurso de zona, en la aplicación del examen al mismo tiempo, se desarrollaba un partido importante del mundial de futbol en USA,
"El pollito" ( así le decía a mi niño), contestaba una a una las preguntas de aquella prueba sin dejar de seguir la narración del "Perro" Bermúdez, que aunque relativamente lejana se escuchaba claramente proveniente de las casa vecinas a la escuela donde se desarrollaba el evento. El grito estentóreo de ¡gooooooool....! del narrador hizo que mi amado niño saliera corriendo, agitando las manos, olvidando que se encontraba en un examen de concurso; gritando el tanto de la selección mexicana, anotado por Marcelino Bernal a la poderosa escuadra italiana. 
Los maestros sinodales, (un tanto contagiados del fervor patrio y futbolero) no lo reprendieron, entre sorprendidos y divertidos, lo invitaron a tomar su lugar y a seguir contestando el examen.
Al término de aquella aplicación se llevó el primer lugar de la zona pese a que todo el tiempo estuvo al pendiente del partido de Futbol. El más pequeño de mis hijos sigue siendo así, inteligente, reservado y, (loco por el América) como su papá. 

Chapulín de las primarias...
Recordé aquel instante (cuando apoyé a mi pequeño hijo), los tristes momentos que pasé en la misma primaria. Mi madre, aún con sus pobreza en aquellos años, se las ingeniaba para motivarme a asistir a clases, sin embargo todo mundo le daba referencia que "pajarito" (así me llamaban), se la pasaba de salón en salón con su mochila en la mano, viendo tomar clases a los otros grupos. 
Mi negativa a entrar a mi salón no se debía a que no me gustaran las clases, dentro de mi grupo había dos o tres niños que me molestaban y a la hora del recreo hasta amenazaban con pegarme. 
Mi madre era joven y su fracaso matrimonial con mi padre la obligó a desempeñar el doble papel de la patria potestad. Era lógico que ella a sus años como cualquier ser humano quisiera vivir. Esbelta y de hermoso cuerpo mi madre atraía. No le faltaban pretendientes. Toda esa circunstancia era utilizada por aquellos niños mayores que yo, para hostigarme todos los días, haciendo de mi escuela un centro de tormento en que las horas de la mañana parecían eternas.
Generalmente en los inicios de los cursos, emprendía las primeras clases con renovados bríos. Me destacaba a "las primeras lecciones" (como decía José Alfredo). Mi facilidad para leer era infinitamente superior a la de cualquiera de mis compañeros. Ya en segundo año, de la mano de Doña Marciana Ramírez, era un lector consumado de poesías y textos de aquellos hermosos libros que en la portada presentaban a una bella mujer representando a la patria.  Era y (sigue siendo el español), mi platillo favorito. Puntos, comas, acentos...siempre respetados desde que los conocí. 
-¿Porqué no quieres ir a la escuela?
Esa fue la pregunta que me hizo doña Ruffus con un cable de henequén en las manos. Ese es el recuerdo más triste de mi relación con quién me dio la vida. Me llevó casi arrastrando, y a punta de azotes hasta dejarme llorando y golpeado frente a maestros y alumnos de la escuela. Admiro tanto a mi madre y me siento tan agradecido y orgulloso de ella, que tengo su influencia en gestos y modos, pero con todo y eso, en aquella o ocasión ni con los azotes me hizo cambiar de actitud; seguía renuente a asistir a clases.
Un día le prometí a doña Ruffus ir con gusto si me cambiaba a la nueva escuela primaria de Playa Larga, el resultado fue peor: ahí me encontré a otros niños que, molestos por situaciones ajenas a mi, me hicieron la vida imposible.
Todos los días salía puntualmente de mi casa con dirección a Playa Larga, fingiendo ir a clases, para quedarme escondido en la maleza de las faldas del cerrito de la Fátima.
Agazapado me sorprendió don Eulalio Gallardo, viendo hacia la escuela. 
-¿Qué pasó Tito?
-No le vayas a decir a mi mamá que no entré a clases por favor...- le rogué-.
Doña Ruffos buscaba la solución a mi conducta y creyó encontrarla cuando decidió mandarme a un internado en Chilapa, Guerrero. 
Yo nunca fui capaz de decirle las razones...

 

domingo, 4 de abril de 2021

Ecos de Aquellos Grandes de Cruz Grande...

Alguna vez escribí algo acerca de él. A la fecha, todavía escucho comentarios llenos de admiración acerca de cómo pudo en su momento mantener relaciones fuera de su matrimonio; sin tener ninguna queja, problema o escándalo por parte de su esposa o alguna de sus parejas. Si agregamos a esto que las tres mujeres lo respetaban; vivían en la misma calle siendo vecinas y hasta se dice, que se llevaban bien al grado de intercambiar la comida del medio día; seguramente más de alguno lo hubiera querido conocer para pedirle la fórmula. "Nunca te pelees con la mujer: déjala que hable y simplemente niega las cosas" -le escuché decir alguna vez que platicaba con sus amigos-. "En realidad ella lo sabe pero jamás le gustaría escuchar (en tu voz) que no le eres fiel"-decia-.

Esta increíble historia no era exclusiva de este cruceño; se repetía constantemente, (no en todas) las casas de ricos y pobres de Aquel Cruz Grande, aunque no fuera exactamente igual. En aquellos años era común que los hombres de aquel tiempo tuvieran relaciones extramaritales. Las casas chicas, segundas, terceras y hasta cuartas familias eran asuntos normales. Vi a señores respetables y familiares directos que salían de viaje o vacaciones con su esposa, dejando a cargo la casa principal a una de las concubinas. La relación entre hermanos y medios hermanos era una práctica bien vista y se les veía convivir y reconocerse de manera normal en la misa de los domingos y fiestas o eventos de cualquier índole. No se cuestionaba al que podía mantener aquellas situaciones que hoy, si bien no se han dejado de hacer; se hacen de manera clandestina. Don Fulano o don zutano eran personas respetadas y honorables ante la mirada de Aquel Cruz Grande.

Los que conocimos de cerca a estas personas legendarias por su ejemplo de trabajo, lamentablemente no imitamos su modelo de superación y esfuerzo, muchos quisimos solamente emular las delicias de las relaciones fuera de matrimonio sin tener la fórmula que ellos conocían. Las consecuencias de querer ser como "los grandes" siem


pre fueron catastróficas.