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| Por: "El Fisgón". |
APORTANDO: HISTORIA,CULTURA Y TRADICIÓN DESDE "LA CUNA DEL SON DE ARTESA". CRUZ GRANDE, GUERRERO, MÉXICO. AÑO VIII
"Aquel Cruz Grande" (D.R.) 2015.
IDEA,DISEÑO,IMÁGENES, TEXTOS Y REALIZACIÓN:
ELISEO JUÁREZ RODRÍGUEZ.
*Queda prohibida cualquier reproducción total o parcial, del material escrito o gráfico, sin el consentimiento de su editor.
*Derechos Registrados (2015). protegidos a favor del autor.
*Derechos Registrados (2015). protegidos a favor del autor.
jueves, 31 de marzo de 2016
Comentando la boda...
martes, 29 de marzo de 2016
"DE AQUELLAS SEMANAS SANTAS". II
"Ya mañana se que esta canción
tendrás que escuchar en la radio sonar...
Pensaras que tu orgullo maldito
me hizo llorar, de tanto esperar,
pero no llores; y siente por dentro
que duele el amor..."
"La Última Canción"
Paulo Sergio.
Pero volviendo a los recuerdos de "aquellas semanas santas", me quedan grabados los momentos en que el pueblo guardaba tal respeto por los días santos, que ninguna familia que se preciara de católica y decente, permitía que los miembros del clan aprovecharan el asueto para divertirse.
Las advertencias que desde el púlpito hacía Víctor Fuentes Landa eran claras: bailar u organizar paseos a la playa eran una total falta de respeto y temor a un castigo divino, por lo cual era difícil pensar en ir a tomar una cerveza o disfrutar de la brisa del mar en la "semana mayor", incluso el sábado de gloria.
tendrás que escuchar en la radio sonar...
Pensaras que tu orgullo maldito
me hizo llorar, de tanto esperar,
pero no llores; y siente por dentro
que duele el amor..."
"La Última Canción"
Paulo Sergio.
Sonaba en la "rockola" aquella canción del brasileño Paulo Sergio y a través de los años esa voz me transporta automáticamente a aquel año de 1970, en que abrazando a mi madre por la cintura recibía la mejor de las bienvenidas a mi casa. Era la semana santa y ya estaba otra vez en mi querido pueblo.
Aquellas "semanas santas" casi, casi, se engarzaban con la hermosa "feria de Mayo" y era en los festejos del pueblo donde la gente daba rienda suelta a su alegría en "las toreadas", que iniciaban a las cuatro de la tarde en el barrio de "El toril", rumbo al panteón.
Con "palcos" improvisados de madera y fresca palapa verde con que se cerraba la calle en ambos sentidos, pocos eran los privilegiados que podían observar (de pié), las chuscas e hilarantes participaciones de los borrachines del pueblo ante el peligro de ser corneados y, por supuesto la valiente monta de algún jinete cruceño espontáneo que conquistaba la admiración de las damas -y de todos-, al lograr una exitosa participación.
| Elenita...en "El Retache". Guapa,guapa,guapa.. |
Pero volviendo a los recuerdos de "aquellas semanas santas", me quedan grabados los momentos en que el pueblo guardaba tal respeto por los días santos, que ninguna familia que se preciara de católica y decente, permitía que los miembros del clan aprovecharan el asueto para divertirse.
Las advertencias que desde el púlpito hacía Víctor Fuentes Landa eran claras: bailar u organizar paseos a la playa eran una total falta de respeto y temor a un castigo divino, por lo cual era difícil pensar en ir a tomar una cerveza o disfrutar de la brisa del mar en la "semana mayor", incluso el sábado de gloria.
Al día siguiente del sábado, -día en que todo mundo se iba a la playa-, el entusiasmo de los jóvenes de aquellos años era discreto, pero por dentro los corazones de "los galanes" latían con tal fuerza queriendo disfrutar aquellas oportunidades únicas de ver las piernas de las muchachas más guapas del pueblo, pues con seguridad se bañarían en "chores".
Aquellas excursiones a la playa de "La Bocana" -la más popular-, eran organizadas por "los ricos" del pueblo que poseían camioneta de redilas.
Para poder lograr ser "pasajero" de esas "unidades de transporte" "sólo" se necesitaba ser invitado del dueño del carro o de sus hijos, hacerse el "caradura", o esperar en el crucero de la carretera a que el vehículo pasara y de un salto -apoyado por sus amigos que ya iban arriba-, abordarlo por la parte trasera sin que se diera cuenta el propietario. Otros con más dignidad llegaban como podían al esperar pacientemente en la gasolinera de Abrahan García, un aventón a Marquelia y una vez ahí, caminaban a "golpe de talón" la ruta hacia la playa.
Para poder lograr ser "pasajero" de esas "unidades de transporte" "sólo" se necesitaba ser invitado del dueño del carro o de sus hijos, hacerse el "caradura", o esperar en el crucero de la carretera a que el vehículo pasara y de un salto -apoyado por sus amigos que ya iban arriba-, abordarlo por la parte trasera sin que se diera cuenta el propietario. Otros con más dignidad llegaban como podían al esperar pacientemente en la gasolinera de Abrahan García, un aventón a Marquelia y una vez ahí, caminaban a "golpe de talón" la ruta hacia la playa.
Al llegar a "La Bocana" -aquellos que iban por separado-, sabiendo que la playa era de todos se sumaban a los juegos y a la diversión que tenían un momento triste: la hora de la comida. Era en esos incómodos y penosos instantes donde el que no llevaba dinero para comer en alguna enramada esperaba a que le invitaran "un taco", retirándose discretamente del grupo pero a una distancia en que pudiera ser observado.
Generalmente todo terminaba con un "ándale, vente" y después de aquella "invitación", el "aparecido" se integraba plenamente y terminaba bebiendo y comiendo más que los propios y los extraños, al grado de en ocasiones tenía que ser auxiliado para subirlo de "aguilita" a la camioneta.
Generalmente todo terminaba con un "ándale, vente" y después de aquella "invitación", el "aparecido" se integraba plenamente y terminaba bebiendo y comiendo más que los propios y los extraños, al grado de en ocasiones tenía que ser auxiliado para subirlo de "aguilita" a la camioneta.
Antes de que se metiera el sol todos subíamos otra vez al vehículo.
Sonaba la guitarra con el carro en marcha y cantando las canciones más populares de aquellos años en todo el trayecto, llegábamos echando relajo a "Aquel Cruz Grande"...sábado, 26 de marzo de 2016
DE AQUELLAS SEMANAS SANTAS...PARTE 1
En los años 60´s -70´s la semana mayor -como era conocida la semana santa-, se vivía con tal recogimiento que los excesos con que hoy se disfrutan el periodo de supuesta reflexión son diametralmente diferentes.
Si, -entre otras cosas-, era motivo de algarabía que nuestros estudiantes regresaran a casa en la "semana santa", personalmente lo viví, cuando estudiaba en Chilapa.
Mi hermano -y protector- en el internado era Generoso Trigo Tenorio. Recuerdo que faltando unos días para salir de vacaciones subió "la paleta" de su pupitre y me mostró el calendario con los días marcados transcurridos: faltaba una semana para regresar a Cruz Grande.
Llegó el gran día, fuimos a la terminal de autobuses a comprar los boletos para salir al día siguiente -sábado- a las cinco de la mañana.
No pude dormir esa noche por la emoción, desperté dos o tres veces -no recuerdo bien-, cuando por fin, a las cinco y media de la madrugada Generoso dijo ¡vámonos! yo caminé con alegría las oscuras calles de la londinense Chilapa.
En aquellos nostálgicos ayeres, Chilapa la bella, era un paraíso y sin problemas -pese a que aún no despuntaba el alba-, podíamos transitar por sus calles empedradas, en las cuáles sus piadosas gentes se arrodillaban a rezar el "ave maría" -si las campanadas de las doce del día, les sorprendían caminándolas- .
Al píé de su hermosa y gigantesca catedral, -como un bello tapete de bienvenida-, se ubicaba la fresca y hermosa alameda; era en ese punto donde también se encontraba la terminal de los "Chilolos", -camiones de transporte mixto- que recorrían a diario la tormentosa ruta Chilapa-Chilpancingo. Una sensación de libertad y de prisa por llegar a mi pueblo y a mi casa, recorría todo mi ser.
Al píé de su hermosa y gigantesca catedral, -como un bello tapete de bienvenida-, se ubicaba la fresca y hermosa alameda; era en ese punto donde también se encontraba la terminal de los "Chilolos", -camiones de transporte mixto- que recorrían a diario la tormentosa ruta Chilapa-Chilpancingo. Una sensación de libertad y de prisa por llegar a mi pueblo y a mi casa, recorría todo mi ser.
La ciudad de las limas reynas y las toronjas, -a esas horas-, se encontraba en penumbras. Sus viejas y frías casas, el aroma de su rico pan, las chalupitas y su exquisito pozole ya no me lastimaban; ahora era el llamado de la tierra que me vio nacer el que me alimentaba el alma y pude fácilmente, no comer nada en todo el día, sin sentir angustia ni desesperación porque ya iba al lugar donde nada me faltaría: mi destino era Aquel Cruz Grande.
Eran las siete de la mañana cuando el destartalado camión circundaba la capital del estado, llegábamos a Chilpancingo. Recuerdo que no buscamos nada para desayunar, Generoso era quien dirigía mis movimientos y yo cual hermano menor lo obedecía. Buscamos inmediatamente la conexión a nuestro próximo destino: el puerto de Acapulco. Ya no había boletos ni autobuses, la solución: vámonos en taxi.
Al llegar a la terminal de autobuses "Flecha Roja" en la calle Cuauhutémoc del puerto, recuerdo que atinamos a comprar unas "picadas" con las fritangueras y con eso fue suficiente, ya estábamos en ruta hacía nuestro pueblo. Era la una de la tarde cuando al bajar del autobús un hombre alto de ojos claros, -que todos en el pueblo conocíamos-, me recibío alegremente diciendome: ¡Vente Pajarito! -así me llamaban entonces en "Aquel Cruz Grande"-. Me subió a su auto, él sabía que le iba a dar a mi madre una gran sorpresa.
-¡Rufi...te traigo un cliente!
-¿Ah...si.. Don Ruben, dónde está?
-Aquí mira...- dijo abriendo la puerta de su carro permitiéndome salir corriendo hacía ella-.
-Aquí mira...- dijo abriendo la puerta de su carro permitiéndome salir corriendo hacía ella-.
-¡Ay, mi hijo! -dijo "doña Ruffus", abrazándome emocionada...
martes, 15 de marzo de 2016
DOMINGO 9 DE ABRIL SE CUMPLEN 33 AÑOS DE UNA HAZAÑA CRUCEÑA. GABRIEL "LA CHARRA" BERNAL. SE CORONA CAMPEÓN DEL MUNDO. EN TOKIO, JAPÓN.
LA HISTORIA DE UN CAMPEÓN... Por: Cheo. Gabriel Bernal entrena en "Los Baños Margarita", me dijo un joven reportero del esto, llamado Lalo Camarena. Esa misma mañana fui hasta "la colonia de los doctores", y lo busqué en el gimnasio.
En la puerta de los baños, vi a un joven vestido de manera humilde, su porte era de un costeño como yo; sus labios gruesos y resecos por el frío denotaban el sufrimiento de la adaptación a aquel clima que le era extraño. En su rostro se apreciaba más hambre, que ganas de entrenar aquella mañana fría en el D.F. Tal vez resignado, con sus manos pelaba una naranja. Era Marcos Villasana, futuro campeón mundial y paisano de San José de Guatemala una comunidad lejana a San Marcos, pero que pertenece a ese municipio.
El ruido del golpeteo de las peras-locas y los
costales, los gritos estentóreos del "second", el olor a sudor; las
órdenes de Lupe Serrano el manager, todo mundo sudando.
-¡Tira el jab, tira el jab!- le gritaba Lupe Serrano a Leoncio Mercedes, un dominicano que vino a México a prepararse para disputar el título mundial. Gabriel Bernal, siendo el mejor peleador peso mosca del mundo libra por libra desde hacía años, permanecía sin lograr la oportunidad de disputar la corona y para sobrevivir del boxeo le ayudaba al isleño, éra su "sparring"; aceptó aquel papel para poder seguir llevando el pan a su casa. Estaba "olvidado", nadie quería pelear con el guerrerense. El nativo de la república dominicana quería intensificar su preparación y sin tomar precauciones obligaba a Gabriel, le "picaba el amor propio" en los entrenamientos. De pronto, en un violento intercambio de golpes propiciado por el dominicano, Gabriel lo mandó a la lona con esa zurda maravillosa y sin intención lo había cortado. Al verlo sangrando en la lona corrió a auxiliarlo quitándole la careta protectora. -¡Discúlpame! -No tuviste la culpa.-dijo el dominicano... |
Falleció Gabriel Bernal EL boxeo mexicano ha sufrido un duro golpe, y está de luto. Gabriel Bernal, ex campeón mundial mosca del WBC, dejó de existir la noche del jueves pasado en el Hospital General de la ciudad de México, tras luchar contra una larga enfermedad. Tenía 58 años. En días recientes, su hijo, el pugilista del mismo nombre, completaba los trámites para que Gabriel fuera cambiado de hospital, en busca de un milagro. Desgraciadamente la enfermedad que sufría su padre ya había hecho estragos, y así llegó al final del camino. Originario de Cruz Grande, Estado de Guerrero, Bernal tuvo la noche de su consagración el 9 de abril de 1984, cuando se impuso por nocaut en dos asaltos al japonés Koji Kobayashi, en Tokio, por el campeonato del Consejo Mundial de Boxeo. Bernal se destacó por ser un peleador habilidoso, dueño de excelente técnica y una pegada tremenda. Su carrera fue dirigida por el que está considerado como el mejor manager mexicano de todos los tiempos, Arturo "Cuyo" Hernández. Como campeón del mundo, Gabriel hizo su primera defensa el 1 de junio del mismo año, cuando se impuso por nocaut técnico en 11 asaltos al francés Antoine Montero en Nimes, Francia. El peleador guerrerense perdió su corona el 8 de octubre de 1984, al caer en su segunda exposición ante el tailandés Sot Chitalada, en Bangkok, Tailandia. Con Chitalada, Bernal tendría tres combates, de los que pudo rescatar un empate. Eso sucedió en la segunda batalla, en revancha, el 22 de junio de 1985 en Bangkok. Bernal ofreció esa noche una de sus mejores batallas. La tercera confrontación entre ambos aconteció el 10 de diciembre de 1986, y Chitalada lo derrotó nuevamente por puntos en Bangkok. Gabriel, nacido el 24 de marzo de 1956, sostuvo su última contienda el 12 de abril de 1992, al perder por decisión en diez vueltas en Bogotá, Colombia, ante Miguel "Happy" Lora. Entre los mejores triunfos del guerrerense se pueden contar los obtenidos sobre el ex campeón mundial Miguel Canto, el también ex monarca universal Antonio "Poema" Avelar, Raúl Valdez y Javier Lucas. Al retirarse de los encordados, Bernal dejó una marca profesional de 43 ganadas, 28 nocauts, 14 derrotas y tres empates. (ECG) |
LA HISTORIA DE UN GRAN CAMPEÓN MUNDIAL...
| ESPERANDO LA OPORTUNIDAD. "Yo soy guerrerense me gustan los gallos, montar a caballo, jugar un álbur. Me juego la vida por una mujer, porque el guerrerense sí sabe querer " El Guerrerense. Dueto "Blanco y Negro" ![]() "Tercer Round" Ya habías sido manejado por Pépe Hernández, ya habías estado con "El Chilero Carrillo" y también en el establo de Lupe Serrano; ahora te veía con Cristóbal Rosas, que manejó tiempo después al gran campeón mexicano J.C. Chávez. La oportunidad del campeonato mundial estaba por llegar, pero sería dos años más tarde. Ya te había comentado cuál era el motivo del "congelamiento". Pertenecer administrativamente a Valente Pérez, era una desventaja. Él y su hermano "El Chato", no eran gentes bien vistas en los organismos del box. Ellos más bien eran gentes que manejaban revistas especializadas en los deportes más populares en México: box, fútbol y lucha libre. Una "ventaja" de ser peleador de los Pérez, era la promoción que te hacían en su revista "Ring Mundial", esa ventaja no servía de mucho, pues los promotores tenían la consigna de "arriba" de no darte contratos. Te anexo en esta modesta entrega un ejemplar de muchos que vi, donde tu salías y que eso sí, ¿te acuerdas?, me los regalaban en aquella oficina de la "editorial". Recuerdo especialmente una sección de esa revista; se llamaba "Soñé que peleaban". En una que te dedicaron decía: "Soñé que peleaban": Antonio "Poema" Avelar vs. Gabriel Bernal. …y noqueaba el Zurdo de Guerrero en 5 rounds". Por cierto esa premonición resultó exacta, pero será motivo de otro "round"- Te acompañaba a ver al "Chato", quién tenía sus oficinas ahí en Puente de Alvarado, a unos metros del "Cine Cosmos". Tus visitas a este señor se debían que ibas a cobrar lo que el CMB, te mandaba por conceptos de "ceder" tu lugar a otros "retadores" con menos puntaje y clasificados por abajo de ti, como fue el caso del dominicano Leoncio Mercedes o o el filipino Frank Cedeño. A ti en cierta forma no te molestaba cobrar sin pelear, pero los años pasaban y eso era lo que te preocupaba. En aquella ocasión se manejaban 10 mil dólares por ceder tu lugar y esperar tu turno. Cedeño perdió la corona con Kobayashi, pero eso te lo comento más adelante. Mientras ya estabas clasificado como el número uno del mundo; los Pérez te buscaban acción. "El boshito" Miguel Canto, afamado y reconocido por el mundo como un maestro de la defensa y el ataque, quería probar que todavía tenía "gas" y te pidió como rival. La prensa se dividía en sus opiniones, pero por lo general, dados los fallos localistas en Mérida a favor de Canto, coincidían en que necesitabas noquear para ganarle al yucateco. No fue necesario, le ganaste claramente y, "los yucas", tan localistas, reconocieron que habías vencido... Continuará... |
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