"Aquel Cruz Grande" (D.R.) 2015.

IDEA,DISEÑO,IMÁGENES, TEXTOS Y REALIZACIÓN:
ELISEO JUÁREZ RODRÍGUEZ.
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*Derechos Registrados (2015). protegidos a favor del autor.

sábado, 2 de marzo de 2019

NUESTRA HISTORIA A TRAVÉS DE NUESTRAS COSTUMBRES Y BAILES.


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1936...Aquel Cruz Grande era un caserío que festejaba de vez en vez, alguna boda. Los rebeldes asolaban aún a las poblaciones. 
El Capitán Constancio Ventura desde el legendario Cerro de Camacho, -lugar donde estaba destacamentado su cuartel general-; vigilaba por la seguridad de la pequeña comunidad. 
En esos ayeres, azotó una hambruna a toda la costa chica. Los servicios del militar cruceño fueron requeridos por sus superiores en Ometepec, por el comandante regional de la costa chica Teodoro "Lolo Mora", -padre del poeta cuautepeco-. Rubén Mora Gutiérrez.

Se dice que a pesar de recibir las mesadas estatales para pagar la nómina del personal del Capitán  Constancio; su superior, "Lolo Mora" negaba tener liquidez y se quedaba con los dineros propiedad de la tropa.
Esto y la necesidad de recibir el pago, desataron en una rebelión contra Mora en la que finalmente este murió; descubriendo los inconformes, que el alto mando tenía fuertes cantidades de dinero en centenarios y monedas. A siguiente día, en una celebración de la tropa, es asesinado Constancio Ventura al estilo del mismo Álvaro Obregón en 1928 asesinado en La Bombilla de la capital mexicana.

¿Porqué se le llamó "Arroyo de los novios"?
Desde ahí partían los futuros esposos a Cuatepec, en esos años cabecera municipal de Cruz Grande. Después del casamiento religioso en ese poblado, los novios retornaban y eran recibidos alegremente con cohetes y música en el referido arrollo.
1946...En el arroyo de los novios, se despedía a la pareja próxima a desposarse en la que fue nuestra cabecera municipal: Cuautepec. 
Una noche antes, los preparativos de la boda (llamados por el pueblo "vísperas"), se realizaban con la la participación de los arperos más famosos de esa época, como Chico Bernal -una de las figuras más emblemáticas de estos años-, y por supuesto de Eduardo Gallardo Tornés, futuro "padre del son de artesa". 


Pioneros del son.
En esta fiesta que la gente daba en llamar fandango, se velaba con aguardiente y mezcal la boda a realizarse al día siguiente. Sobresalía como la más destacada bailadora,  Enedina Gallardo más y mejor conocida como "Jalisco"; además de Paula Gallardo Betancourt. Quiénes cantaban los sones en aquellos años eran Adelaida  y Rafael Gallardo Tornés (hermanos de don Eduardo) y Rutilo Mejía.

Así como se reconoce como primera bailarina de nuestro son a Enedina Carmona "Jalisco", se debe recordar y dar el reconocimiento al hombre que toda la gente de esa época ubica como el primer gran bailador de "La Iguana". Nada más y nada menos que don Domingo de Guzmán Lorenzo Ascencio, personaje querido en Aquel Cruz Grande, mejor conocido simplemente por Guzmán Lencho.

El retorno nupcial.
Después de haberse casado en Cuautepec los novios, montados a caballo, regresaban inmediatamente a Aquel Cruz Grande y en el mítico arroyo, (de ahí el nombre) eran recibidos por familiares y amigos entusiastas. Desde ese frondoso y fresco paisaje, partían nuevamente hacia la casa de los desposados. La comitiva y la corte nupcial acompañaban a la hermosa novia y su ahora esposo, luciendo el blanco vestido.

Como ya hemos comentado en otras entregas, las bodas se efectuaban en las mismas casas -domicilios-, de la familia del novio. Lógicamente los invitados no eran del volumen actual, con lo cual la bebida se reducía a 10 cartones de cerveza y alguna botellas de anís o ron.
Al día siguiente la tornaboda y el fandango eran el "broche de oro" con que se cerraba el acontecimiento. Bailando son de artesa y hasta que el cuerpo aguantara se terminaban los festejos.


"Rapto Frustrado".

Era el amor inalcanzable para El Iguano cuya piel negra como la noche costeña contrastaba con la tez blanca de aquella joven. Esa mujer le quitaba el sueño y él sabía que robársela era la única posibilidad de alcanzar llegar a desposarla. 

Pensaba en las palabras que invariablemente decían (los padres de la muchacha y las autoridades) como sentencia a quienes raptaban a una fémina: ¡Te tienes que casar! 
Aquel dulce dictamen resonaba una y otra vez en la mente del Iguano. Soñaba, deseaba fervientemente robar a aquella hermosa flor blanca y escuchar "la sentencia": ¡Te tienes que casar!
La blanca dentadura del mulato cruceño, iluminó en la oscuridad de su aposento. Esa sonrisa le dijo a la noche, que había encontrado solución a su tormento: raptaría a la mujer que le robaba la calma. 

Alta y esbelta, joven y bella, tenía la virtud de saber cocer a la moda de aquellos años, los mejores vestidos; era la modista preferida por las damas de Aquel Cruz Grande. 
Al final de la pequeña calle, con rumbo a Las Marías, los montes circundantes se utilizaban  para defecar. Quedaban relativamente cercanos a las casas y todos acudían sin recelo a cumplir con las necesidades fisiológicas. Una tarde, El Iguano, esperó paciente a que su amada acudiera a la cita impostergable que todos cumplimos con rigurosa disciplina.

Quiénes recuerdan el acontecimiento no pueden evitar reír. El Iguano ni siquiera esperó que la hermosa dama se subiera las prendas íntimas después de haber clausurado los trabajos higiénicos. Haciendo gala de su fuerza ante la delicada doncella, abrazándola, intentó montarla en su brioso corcel.

Al intento del rapto, los gritos de la joven se escucharon alarmando a los vecinos.
-¡Se roban a Leonor, se roban a Leonor! Era el clamor y, la emergencia llegó a oídos de nada más y nada menos que del legendario Chico Bernal. Rápidamente el mítico héroe cruceño, a lomos de su bridón, acudió en el acto al lugar de los hechos disparando su revolver "al aire".

El Iguano, amaba a aquella mujer y estaba decidido a dar todo por ella, (menos el pellejo). Conocía como pocos a Chico Bernal y al escuchar que el comandante venía en auxilio de la chica, puso tierra de por medio y abandonó la empresa. Su tropel no paró hasta verse fuera de la vista del caudillo. Pronto el Iguano se vió en la ciudad de México donde estaría cerca de 20 años, tratando de que Aquel Cruz Grande, olvidara aquel rapto frustrado.

Llegaron los años 60 y el Iguano ya estaba otra vez en Aquel Cruz Grande. No sabía más que escasamente leer y escribir. Ya casado, se integró a la orquesta del pueblo como baterista. El Iguano era admirado por su habilidad con las baquetas, al ejecutar platillos, cencerro, tones y timbales. 
Un día fue invitado por don Eduardo Gallardo Tornés para que participara en un programa bailando son de artesa.
El popular y querido Meño olvidó aquel pasaje de su vida y quizá la misma dama (tal vez) se arrepintió toda su vida de no haberse dejado raptar por el Iguano, ya que murió con su honor intacto sin haber formado una familia.









domingo, 24 de febrero de 2019

¡HASTA SIEMPRE DON CHICO SAAVEDRA Y GRACIAS POR SUS VERSOS !

Un verdadero ìcono de Cruz Grande. Nacido un 24 de Julio de 1932, y fallecido el 23 de este mes de Febrero, Francisco Carmona Saavedra, popularmente conocido como “Chico Saavedra”, es sin duda el prototipo del auténtico cruceño que conocìa a todos y todos lo conocìamos a èl.
Aunque no podemos darle un tratamiento de literato como lo hizo alguien en el modestìsimo homenaje que le hizo el ayuntamiento, si podemos afirmar que debido al ingenio para improvisar versos generalmente chuscos, era querido por el pueblo que lo vio nacer. Muy pocos son los que no tuvieron un saludo versado y ocurrente de “Chico Saavedra”.
A reserva de los escritos que su hijo nuestro amigo Epigmenio, nos confìo tener, estaremos en espera de saber algo màs acerca de la obra de nuestro querido “poeta popular”. Lamentablemente de don Chico Saavedra sòlo disfrutamos sus lìricas rimas en ocasiones especiales, festivales populares y distintos programas dedicados a los festejos del pueblo y de la “Santa Cruz”.  Fuera de esas jocosas interpretaciones no tenemos ninguna composiòn o rima popular que el pueblo en sì, conozca y otorgue como autor a nuestro referido personaje.
Nos viene a la memoria eso sì, aquel duelo que sostuvo con el comediante “Tico Mendoza” haciéndolo ver mal ya que para versos improvisados “Chico Saavedra, se las sabia “de todas todas”. Para quiènes no estuvieron presentes en esa gran ocasiòn les pasamos este anècdodico dato. Fue en el segundo año de gobierno de Ociel Garcìa Trujillo.  “Chico Saavedra fue “retado” en pleno show del comediante , quien con unos versos “pìcaros” intentò hacer ver mal a nuestro decímero.
Las versadas respuestas de Saavedra dejaban sorprendido al comico que no esperaba quizà que el cruceño le diera “batalla”. El pùblico cruceño que presenciaba el improvisado sketch, festejò con entusiastas gritos y aplausos las ingeniosas y chispeantes respuestas del “poeta” cruceño.
Un dato que sì puede ser muy importante acerca de la obra de don Chico Saavedra que seguramente lo va a inmortalizar son los versos de “Los Grandes Cruceños” que dedicò nada màs y nada menos que a “ el iguano mayor”  Epigmenio Martìnez Zamora y a Don Eduardo Gallardo Carmona, ambos ya fallecidos. Esa obra fue musicalizada por el conjunto de “Los Gallardo”. Ayer, nuestro poeta decímetro dejò cerrado el mìtico libro de sus versos y el pueblo de Cruz Grande le recordarà por siempre. Adiós don Chico Saavedra. Lo vamos a extrañar.

viernes, 22 de febrero de 2019

NUESTRO AMOR...TERE Y YO.

Nuestro amor, nuestro amor.
Como un rayo de luz se encendió.
Y después de formar; un idilio de amor, se extinguió.
Lloraré, llorarás.
Sin poder prescindir del ayer que es una obsesión.
Andaremos la cruz del dolor de aquel recuerdo,

que dejará en el beso, que encendió nuestro amor.

I.-1975.
Te descubrí en el bullicio de las risas juveniles de aquel refrigerio escolar en nuestra secundaria. Eras una niña que no destacaba por su belleza. Tu figura frágil y tu inseparable sombrero, me llamaron la atención. En nuestra escuela había muchas compañeras guapas que arrancaban los suspiros de todos nosotros. Marilú, Chayo, Felipa, Norma...tu no estabas entre ellas pero yo me enamoré precisamente de ti.
Le hablé a mis amigos de mis pretensiones. Increíble: el niño problema de la escuela, el terrible, el "sin rienda"; estaba enamorado de la niña más callada y seria de la secundaria. No había manera de hablarte, tus inseparables amigas Lety, "La Chaparrita" y Florinda, hacían más difícil que pudiera acercarme a ti. Me quedaba el recurso de pedirte "me aceptaras una carta" y pedí a Gil Orozco "El Chato", tu compañero de grupo te lo dijera. No fue necesario escribirte nada porque días después pude platicar contigo una tarde que salíamos de la escuela.

A mi solicitud de noviazgo, le dijiste "un no", rotundo. Asimilé mi fracaso y ya no insistí, eran los últimos días de noviembre.
Encontré momentáneamente en Isabel, el olvido de aquello que sentía por ti. "La Carreta" -el sobrenombre que le aplicaban mis amigos-, contrastaba con su belleza, Isabel era guapa y aceptó ser mi novia. Disfruté aquel "romance" y junto a mis amigos "El Chato, "El Burro" y Ricardo y sus respectivas novias, (las cuatro de la misma familia), salíamos en grupo a pasear y a divertirnos sanamente nuestros noviazgos cándidos.

Llegó diciembre y el tradicional baile de fin de año en "La Josefa". Isabel y yo pasamos la noche abrazados disque bailando "Nubes Negras" y otras "rolas" con el "Koyuca 2000" que tocaba en la azotea de la escuela primaria.
Todo parecía normal, ya tenía novia y me sentía bien, pero el destino ya tenía escrito que tu serías la compañera de mi vida.
Una de tus inseparables amigas, que por suerte también andaba en el evento, observó que todo el baile de fin de año anduve muy acaramelado con Isabel; lo primero que hizo fue comunicarte aquella noticia.

Al regreso de las fiestas decembrinas, el primer día de clases, me habló Letty.
-Dice Tere que si le enseñas a tocar guitarra.- me dijo-. Algo dentro de mi se agitó de una manera especial y en mi, sentí esa sensación que sólo una vez se siente en la vida, dije que sí y por la tarde ya eras mi novia.

1976.
Alguien me habló de tu enfermedad y tu mismo me lo confirmaste pero esquivé el tema y no le di la menor importancia. Fuimos felices y le robábamos tiempo a tu escaso tiempo para pasar dulces momentos que no volverán. Buscábamos el rinconcito más apartado del "Salón Modelo". Finalizaba el curso lectivo y con él se acercaba tu partida, tenías que emigrar a proseguir tus estudios en Chilpancingo. Teníamos que separarnos a escasos meses de empezar nuestro idilio. Sonaba en la sinfonola "Volveré" (con Diego Verdaguer) y los dos llorábamos abrazados.

Tu y yo, ignorábamos cómo iba a terminar todo aquello, ni yo mismo me creía capaz de seguirte, de dejar la escuela e irme a ser tu sombra. Nunca te dije nada porque ni yo mismo lo sabía, pero al momento de que te fuiste a Chilpancingo a estudiar la normal, yo también tomé mi escasa ropa y me fui a la capital del estado, ya no podía vivir sin ti.

Sin dinero y como pude, con ayuda de mi amigo "Carnita" Vázquez, me instalé en su cuarto en una vecindad de San Mateo. Me llevó con doña Eva y le pidió que me aceptara de inquilino. No sabía la anciana la clase de gañan que Javier Vázquez "Carnita" le había llevado de huesped.
Cuando los dueños salían de compras o algún mandado; yo aprovechaba para saltarme el enorme enrejado para robar pan dulce de Chilpancingo y cocacolas de su refrigerador; mientras Daniel León Vargas "Barry White"+, vigilaba en el portón que no fueran a llegar los dueños de la vecindad.
Todos lo sabían, pero todos callaban, porque todos bebían cocacolas bien frías a las doce del día y comían pan dulce. La pareja de ancianos nunca lo notó, ellos tenían dinero y en el fondo todos nos liberábamos del "mea culpa", pues los tratos de Don Saúl y doña Eva, no eran precisamente una "perita en dulce". Javier "Carnita", Pingüino y su esposa, Daniel, "Pepe Mocho" (y todos los vecinos) eran mis cómplices.

Ya llevaba un mes en Chilpancingo  y la señora que nos daba de comer me requería el pago. Le pedí me aguantara pero Doña Dalia no era un portento de paciencia y un domingo la policía entró por mi al mercado ante la sorpresa de todos, me subió a la patrulla, de ahí me llevaron a la cárcel que había sido penal. A mi tierna edad, caí en aquellas celdas que habían sido penitenciaría y de donde Genaro Vázquez  había escapado alguna vez.

Atrás de las rejas empecé a llorar. Un policía se compadeció de mi y me pidió que le dijera si tenía un familiar que pudiera ayudarme. Por fortuna mi prima Araceli, vivía a la vuelta de la calle de la antigua rectoría, muy cerca de ahí. Ella en dos o tres palabras fuertes, hizo que el comandante en turno me dejara libre, amenazando llevar a la prensa pues "un estudiante menor de edad no podía estar detenido por un delito menor", etc.

Lo nuestro seguía "de amor la llama". Eramos inseparables.Iba por ti a la normal, te visitaba en el cuarto que compartías con Chepa y María Esther.
Una tarde de sábado, sucedió lo que tenía que pasar en el cuarto de San Mateo, era el mes de Octubre.
Llegó diciembre y sus festejos, por primera vez viajamos juntos en el mismo autobús con rumbo a Cruz Grande. Una cosa nos preocupaba, tu periodo no llegaba.

Matrimonio y mortaja...
Eran las once de la mañana y yo todavía dormía la borrachera de la noche anterior. Fé, novia del "Chato", entró a mi casa y me despertó.
-Ahí está Tere, dice que la corrieron de su casa y quiere hablar contigo.
Te vi triste pero resignada, no eran los azotes de tu tío Cheche los que te dolían, Tal vez pensabas en tus padres. Te tranquilicé y te propuse cándidamente regresarnos a Chilpancingo ese mismo día, era el 30 de diciembre de 1976. La misma resaca me impedía pensar  mejor y tuve miedo que nos vieran salir o subir juntos al autobús. Te pedí salir de noche para que no advirtieran nuestra "huida". Se me ocurrió  mientras caía la noche irnos a una casa de una familia que siempre consideré mía, en la salida rumbo a "Las Marías" por la colonia de "Los Muchos".

Al llegar las dos de la tarde, el hambre ya nos atormentaba pero no podíamos salir a comprar pues queríamos partir de incógnitos. Aproveché que Chuy fue a darle "una vuelta" a su casa, (era el más pequeño de los Rafaela, un chamaco menor que yo). Le pedí que me comprara dos ordenes de cecina en "El Restaurant Katy" (hoy "Elenita"), en su propio domicilio. Ingenuamente le solicité que no dijera nada.
Después de llevarnos la comida, todo nuestra vida dio un giro de 360 grados. Chuy ya había dado la notica que corrió como pólvora en mi colonia: "Tito está de novio".
Eran las 6 de la tarde cuando se apareció mi hermano Oscar. Después de alguna explicación que le di, nos convenció para irnos a nuestra casa. Pasamos la calle Marciana Ramírez ante la vista curiosa de vecinos y amigos. Nos vieron pasar; Los Vázquez, "Los Calecho", los Molina... mi mamá me recibió con una mezcla de preocupación y regocijo. Al instante preparó una comitiva para solicitar "el parecer". Mi padrino "Bolillo" encabezó la embajada.

El patriarca de los Manzanarez, don Moisés ordenó la "reparación del daño". Nuestra boda tendría que ser "ipso facto", porque "el chamaco es muy inquieto" (argumentó). Al día siguiente 31 de diciembre último día de 1976, nos estábamos casando por lo civil.

Mis primos mayores que pensaban estar en la playa ese día se quedaron para acompañarnos: era el primer nieto de Doña Florentina que se casaba.
Con mis familiares más cercanos y  la presencia de Don Felipe Gatica, mi padrino de bautizo como testigo de calidad; se celebró nuestra boda amenizada toda aquella tarde-noche por un excelente mariachi.

Esos fueron los días más hermosos de mi vida y nunca lo supe. Contigo todo fue más fácil desde el primer día. Frente a mi madre, con leña hiciste fuego, pusiste "el comal" y en un santiamén estabas haciendo tortillas de mano, esas manos divinas que cocinaban para mi con tanto amor.
Nunca olvidaré la expresión inmediata de mi madre al verte hacer en pocos minutos tortillas y cena.
-¡Es mujer!-dijo y con esas dos palabras me dio su veredicto acerca de ti.
En nuestros primeros años mi amor por ti se mantuvo intacto como lo siguió siendo siempre, sin embargo mis complejos e inseguridad me provocaban celos estúpidos y con eso te hice pasar malos momentos. Todos los matrimonios tienen problemas de una u otra índole; lo difícil es superarlos y continuar intentando una nueva oportunidad. Con otra mujer no lo hubiera logrado,empero contigo viví 42 años y vimos juntos el nacimiento de nuestros nietos. La clave de todo era tu inmenso amor por mi. Siempre me perdonaste y siempre estuve antes que nada en tu vida.
















1982.
Tu mal ya había sido tratado por especialistas sin encontrar remedio. Empezaba a a sentir pena al verte caer, pero en ocasiones cuando yo estaba trabajando y te quedabas sola con mis pequeñas Claux y Ely era doblemente peligroso. Una mañana en el corazón del barrio de Tacuba, sufriste uno de esos ataque constantes que traté de ignorar al principio de nuestro matrimonio. Al volver en tí, dejé que te recuperarás y recobraras la conciencia. Sin medir consecuencias te dije en voz baja pues viajábamos en "pesera" con rumbo a nuestra casa.
-Tere. -Te hablé amenazante-. Ya me cansé de tu enfermedad. Si se vuelve a repetir un sólo ataque, será la última vez que me veas: te voy a dejar. ¡Que quede claro! -te repetí nuevamente-, te voy a dejar.
Sólo era un recurso desesperado que manejé en ese momento; en realidad yo siempre te amé y disfrutaba nuestras hijas. Si nunca lo hubiera hecho, quién sabe qué hubiera pasado, pero esas palabras te llegaron a lo más hondo del alma y mi ardid funcionó sin que me hubiera propuesto sanarte de aquella terrible enfermedad. Era tanto el amor que sentiste por mi, que superaste los ataques y jamás en el resto de tu vida volviste a tener uno solo. El amor había hecho el milagro que la ciencia no pudo.


1990.
-"Tiene tres meses de vida, lamentablemente no se puede hacer nada ya". -Dijo el doctor Mariano Manzanarez-.
Otros dos especialistas hicieron el mismo diagnostico y al ver llorar a mis hijos con una seguridad pasmosa nos dijiste frente a uno de los oncólogos.
-¡No lloren!, ¡Y usted doctor no es dios para decir que me voy a morir!
¡Cuanta razón tenías! Después de aquel vaticinio, dios te regaló 28 años más de vida. Hace menos de tres se empezaron a complicar las cosas y tu salud estaba cada vez más afectada. Venciste al cáncer una y otra vez. En dos ocasiones te creí muerta y regresaste a la vida  por el inmenso amor a tus hijos y a mi.
¡Cuanta vida diste vieja! Nadie hubiera dicho que de ese frágil cuerpecito, vendrían nuestros hermosos y educados hijos y de ellos nuestros adorables nietos. Todos heredaron tu nobleza.
Me gusta recordarte en aquellos años en que alcanzaste lo mejor de tu belleza física. Subiste de peso y te dejaste crecer el pelo. Tu piel era blanca y estabas hermosa, mi ego se fue por la nubes. Ya tenía a la mujer más bella, a la mejor de todas. Nadie como Tere, no había (ni habrá), otra que la supere en belleza espiritual y por si fuera poco te pusiste muy guapa antes que apareciera en nuestras vidas ese enemigo silencioso y mortal.


2018.

Si me hubieras dicho que era,
Aquel nuestro ultimo beso.
Todavía estaría besándote,
Todavía estaría besándote.
Si me hubieras dicho, que era:
Esa nuestra despedida.
Todavía estaría rogándote
ya no me ahondaras la herida .


"El Último Beso
Joan Sebastían.



"Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido" reza un refrán; pero me queda el orgullo y el consuelo de saber que estuve contigo hasta tus últimos días. El último beso que me diste, encerró el más dulce de todos tus perdones.

-No llores -te dije-, lo vamos a superar como siempre, aquí estoy contigo. Asentiste con la cabeza demostrando esa entereza que a nadie le he conocido. Jamás ningún dolor te hizo proferir alguna queja y tu última tarde consciente te escuché por primera vez un ¡ay, me duele!. En ese momento supe que el final estaba cerca. Hoy, triste y sin ti, doy gracias a dios por haber concedido que después de aquel terrible y devastador diagnostico, te quedaras con nosotros más de 28 años, dando testimonio de tu fe inquebrantable y prodigando amor a tus hijos y a mi; aunque en realidad, de los siete hijos que dios te dio, yo fui el mayor y el consentido.
Gracias vieja, se que tu vas en directo a estar con él, se que estás en la gloria del señor. Desde aquella tarde de 1976 que llegaste a mi casa, mi colonia en el centro del pueblo tuvo un ángel al que todos respetaban y querían. Me sorprendía que hasta los más humildes vendedores de "chácharas" te obsequiaran con sus productos y te rogaban aceptaras comerlos. Te mereces la gloria y seguro estás en ella.


Desde la tierra.
Tito.





sábado, 5 de enero de 2019

Ayutla ayer y hoy...

Vestigios. Una casa que sigue hablando de aquella ciudad apacible.
De aquella apacible ciudad no queda más que el recuerdo. La orgullosa Ayutla que conocí; aquella cuya sociedad que guardaba celosamente la poesía y la música de Agustín Lara, la cultura y el refinamiento social, ha muerto.

Ayutla la histórica, la del cristalino río y su "Salto" ya no existe. Lastimosamente se hizo progresista grande y populosa.

La conocí aquella vez que con 12 años decidí irme de la casa y en plan rebelde no avise a mi madre de mi huida, la última frontera que divisaba mi infancia era Ayutla. Hasta ahí llegaba mi espíritu aventurero...


Aquellas solitarias calles, hoy son diferentes.

 















Escuchaba (desde niño), a todos hablar de la "ciudad de Ayutla". Ahí estaban aquellos afortunados que podían continuar con sus estudios.  Ayutla ya tenía secundaria.
Mis tíos Felipe Apolinar y Rodrigo Gatica, mi hermano Óscar, "Colo", "Perico" y otros, proseguían sus estudios ahí, en la legendaria Ayutla.

Pero para poder llegar a Ayutla no era tan fácil como hoy. Todavía en los años 70, se podía ir en carro de doble tracción (Jepp) o camiones pesados como los de Abraham García. Sólo los choferes como él o como el inolvidable Aguacate, conocían a la perfección los accidentados terrenos. En épocas de lluvia, era imposible para otros poder llegar; para Abraham y el Aguacate no. La gran mayoría daba la tremenda "vuelta" por Tierra Colorada, para poder llegar a Ayutla. Increíble, estando tan cerca, no se podía accesar a la ciudad, como lo hacemos hoy en 25 minutos.
 
Contraste: Los constituyentes dejaron su legado. En esta casa, se firmó el "plan".
Ya quedaron en meras anécdotas aquellas kilométricas caminatas que los estudiantes cruceños hacían desde la cabecera distrital, saliendo de la secundaria los viernes,para llegar a alguna fiesta, boda u acontecimiento en Cruz Grande. Ya entrada la noche, llegaban hambrientos y con sed, pero ni el cansancio les impedía bañarse, después de cenar, para ir al festejo por el que habían caminado más de cinco horas.
















Al centro del museo. Un documento histórico. Las firmas de los próceres lo avalan.












¡Pero cuanto has cambiado querida Ayutla!

Hoy te fui a ver como alguna vez lo hice con un ser querido que ya miraba sus últimos años. 





Una cripta dentro del museo.
Luces guapa, luces radiante; pero en ti, ya no veo ese brillo de alegría y orgullo que te distinguió de los otras poblaciones de la Costa Chica. Eres otra, ya cambiaste. No eres más la de la trenzas negras azabache, de mirada serena y de piel rozagante. Te pareces tanto a aquellas que siendo bellas, recurrieron a la cirugía. ¿Quién te cambió querida Ayutla? ¿Quién cambió tus gustos excelsos por lo vulgar y prosaico? ¿Donde están los Molina? ¿Dónde están los Gatica? ¿Donde quedó la orquesta de "Los Hermanos Ávila" ? ¿Donde está aquella sociedad que luchó tanto por ti y hoy te ve, como al pajarillo de la esquina, vendiendo alucinaciones y noches rojas? Me da la triste impresión que ya no vives, que sólo fuiste un bello sueño...

(Cheócrates)
Ayutla. La histórica, la cuna de la cultura de la Costa Chica, hoy.



Placa alusiva referencial. En la calle que lleva el nombre de tan importante hecho histórico.









domingo, 25 de noviembre de 2018

JAVIER RAFAELA DELGADO "COLO". ÍCONO DEL FUTBOL CRUCEÑO.




Representó a Guerrero. Colo fue llamado a algunos representativos estatales. Es el último de la fila de abajo. De izquierda a derecha.
Los cruceños nos sabemos orgullosos y de carácter indómito. ¿Será acaso el Yope que corre por nuestras venas quien  delata el espíritu inquebrantable y orgulloso el que no nos deja bajar la cara ante las circunstancias más difíciles?


En el deporte, esa característica ha llevado a los cruceños a tocar la gloria, Gabriel Bernal, Paco Manzo, Vladimir Gallegos fueron boxeadores admirados por la conocedora "clientela" del "embudo de Perú 77", la mítica arena Coliseo de la capital de la república mexicana. Cuando los aguerridos peladores cruceños actuaban ahí, los aficionados, sabían que ellos desquitarían completamente el costo de su boleto, dando espectáculo. En las ocasiones que pelearon y disputaron campeonatos nacionales nuestros paisanos, fueron reconocidos por su valentía. En el fútbol, hubo uno que sobresalió entre todos, ese era Javier Rafaela Delgado.

Amante del rock. The Beatles, Credence...Colo jugaba el futbol y se apasionaba con la música.

De baja estatura pero de un enorme corazón y carácter, "Colorado" (apodo que se ganó por lo oscuro de su piel), desempeñaba a cabalidad cualquier puesto defensivo. Férreo en la marca, velóz y de pierna fuerte; se hacía respetar por los rivales sin que le importaran los blasones de la vida particular de estos.

Lo anterior lo decimos con pleno conocimiento, fuimos testigos de la personalidad de Javier Rafaela. Como decíamos jamás se "achicó" ante ningún rival. Recordamos aquellos "clásicos" contra el equipo del 48 batallón, los nuestros jugaban en la cancha que les había sido arrebatada  y con fútbol y goles querían desquitarse de aquella prepotencia con que fueron despojados de su campo de fútbol, donde de la mano de Víctor Fuentes Landa, habían aprendido los secretos del deporte más apasionante del mundo. 

Aquellos juegos contra los soldados eran cuestión de orgullo para ambos bandos, los militares por la naturaleza de su profesión , no querían ser superados por los "civilones" como llaman a la gente del pueblo. Los cruceños sedientos de desquite, buscaban herir a los "verdes" en su orgullo. 

Ahí, en uno de esos encarnizados partidos, algunos jugadores de los militares, faltos de técnica y poco duchos para el fútbol, querían ablandar a los lugareños con entradas duras. 

Javier Rafaela entendió en ese partido, que debía poner el ejemplo a sus compañeros y como capitán del equipo cruceño, sacó la casta. Sin importarle que era el mismo Teniente Coronel, le hizo una dura entrada que hizo gritar de dolor al militar.

Las palabras amenazantes del oficial no le hicieron mella en lo mínimo y en todo el partido, "Colo" dio y recibió sin dar ni pedir tregua. Así se las gastaba un gran jugador, tal vez el mejor jugador que mis ojos vieron. Esa actitud temeraria le valió el reconocimiento de los mismos militares, que tiempo después lo invitaron a formar parte de sus equipos que representaban a al batallón en sus competencias nacionales.

En 1968, "Colo", fue invitado por alguien que lo había visto jugar, un ingeniero civil de Tula, Hidalgo, que vino a trabajar a Aquel Cruz Grande, para probarse en las fuerzas básicas del Cruz Azul. 

Javier tenía sobrada calidad para ser un jugador profesional. Su remate de cabeza era admirable, a pesar de no ser de gran estatura, tenía un "resorte" en las piernas que le hacía superar a cualquier jugador por alto que fuera. Su melena poco poblada, parecía esparcirse al suspenderse materialmente en el aire al rematar.

No fue lo difícil para "Colo", hacerse notar por Raúl Cárdenas, técnico del Cruz Azul. Llamó la atención rápidamente por su juego, recio e inteligente y por la actitud que imprimía al futbol. Lo difícil para Javier fue dejar algo que a la larga le quitó la vida cuando todavía era relativamente joven: el alcohol y la vida disipada. 

Así, como después lo hicieron y (lo siguen haciendo jugadores como Urbano Salado y últimamente Luis Enrique Hernández Casiano), Javier Rafaela Delgado en su momento, también despreció la oportunidad de destacar profesionalmente. 

Hace ya siete años, que se fue el mejor de nuestros futbolistas. Javier no jugó profesionalmente porque no tuvo la ambición de destacar. Lo tenía todo pero no quiso el triunfo. Su historia pudo ser diferente, él se conformó con arraigarse en su tierra tan querida. 

El carácter indómito de Colorado, se mantuvo firme hasta los últimos minutos de su existencia. Sin proferir una sola queja, sin jamás demostrar debilidad ni pedir clemencia, falleció en un hospital del puerto de Acapulco. 

El Blog, le recuerda en cada chilena de Hugo Sánchez o cualquier jugador que usted me diga o mande. Los niños de Aquel Cruz Grande conocimos esa espectacular jugada ejecutada magistralmente por Javier Rafaela Delgado, "Colo", antes de verla en televisión y a todo color con los jugadores profesionales muchos años después. "Colo" aprovechaba cada ocasión para hacer esa famosa jugada y la memoria de quiénes la disfrutábamos, le agradece a Javier su alegría y destreza para realizarla. 

Gracias donde estés "Colo"...




martes, 20 de noviembre de 2018

EL ÚLTIMO ROMÁNTICO...AQUELLAS GUITARRAS. GALDINO CORTEZ CARMONA.

El último romántico de Cruz Grande. Don Galdino Cortez Carmona.



A mediados de los años sesentas, la música de los tríos, todavía dominaba completamente el marco musical de México. Aquel Cruz Grande, no era ajeno a las armoniosas voces y guitarras de Los Panchos, Los Tres Caballeros, Los Tres Ases, Los Dandys, etc.

De Aquel Cruz Grande, salieron al puerto de Acapulco, en esos años, dos jóvenes cruceños de notables cualidades artísticas. Uno de ellos fue el desaparecido  Francisco Zamora Morales Chico Tambora, que llegó a grabar la famosa canción de maestro Ethel Diego* "Mi Regalo". Esta melodía que no puede faltar en el repertorio del gusto popular costeño y que hace alusión a la condición económica de quién quiere obsequiar con algún presente a un cumpleañero; fue grabada en los estudios de la Columbia en Naucalpan , Edo de Mex. Chico Tambora, fue descubierto por el célebre trío de Los Panchos en el puerto de Acapulco. Fueron ellos (según cuenta la leyenda cruceña), quiénes se lo llevaron a la ciudad de México para presentarlo ante los ejecutivos del sello grabador CBS a una prueba, donde grabó el citado tema musical, con el nombre artístico de Francisco De Guerrero.
El éxito de Chico Tambora, fue un tanto efímero y lo último que se supo de él fue que había muerto en Tijuana Baja California. 

Nuestro pueblo ha tenido la fortuna de ser cuna de gentes famosas en el deporte. En la música, Francisco de Guerrero (para Los Panchos) o Chico Tambora (para los cruceños) de aquellos años, fue junto al inconmensurable guitarrista Galdino Cortez quién de alguna manera pusieron el nombre de nuestro pueblo muy en alto. 

Requintista de notables cualidades, Galdino Cortez trabajó en bares y cantinas del puerto hasta llegar a ser acompañante de artistas de talla internacional en El Zorro, lugar donde remataban las parrandas las celebridades de la farándula mexicana. Es ahí donde nuestro paisano acompaña por una feliz casualidad a nada mas ni nada menos que a don Julio Iglesias que en compañía de otros famosos como José Luis Rodríguez el Puma, llegaron a proseguir la parranda en ese famoso y mítico lugar.

El requinto inolvidable de Galdino Cortez, hizo vibrar la noche cruceña y aquellas afortunadas damas que recibieron los acordes de sus mágicas notas, caían embelesadas ante las súplicas armoniosas de Reyna Mía, Nuestro Juramento, El Andariego, Caminemos, María Elena y muchas más.

Inolvidables también fueron aquellas noches de bohemia en que se hacía acompañar por la guitarra de Félix Alarcón. En Aquel Cruz Grande, el hombre sabía enamorar a la mujer con música especialmente dedicada a ellas. Sonaba el requinto de Galdino Cortez y todos aquellos que lo admiraban por saber de sus triunfos artísticos en bares, hoteles y restaurantes del puerto, se apretujaban unos contra otros, emocionados con las interpretaciones y las armoniosas voces de Félix Alarcón y  Galdino Cortez. 

Galdino jamás se mareó por el éxito que tenía en Acapulco y para él, actuar gratuitamente para sus paisanos era agradable, pero también venía en ocasiones, contratado especialmente por quiénes podían pagar su actuación, como por ejemplo Rey Carmona el famoso muchacho alegre de Aquel Cruz Grande.

En su larga trayectoria de cancionero, Galdino, grabó un solo disco y curiosamente no fue la música que él dominaba, sino el corrido de Gaudencio Guerrero popularizado últimamente por Domingo Valdivia. Esto se da por petición de uno de sus mecenas de San Marcos, quién pagaría los costos de la grabación que no tuvo mucho éxito debido a la mala calidad del sello grabador.

Hace poco recibimos la penosa y lamentable noticia que nuestro admirado guitarrista, aquel artista de notable habilidad para ejecutar el requinto, había fallecido en nuestro vecino San Marcos, victima del mal que ha cobrado tantas vidas: el  cáncer. 

Aquel Cruz Grande, el blog que se rinde ante los paisanos que nos honran con su talento y con sus cualidades, brinda un reconocimiento post -mortem a Don Galdino Cortez Carmona. 
Que dios lo tenga en su reino celestial. 
Gracias Don Galdino por todo su arte musical.

*Ethel Diego.
Profesor y Director de la famosa Orquesta "Los Hermanos Chino" de Espinalillo, Gro.

(E.J.R.)


lunes, 19 de noviembre de 2018

ECOS DE AQUEL CRUZ GRANDE.



¿Dónde estarán los amigos, distancia, 
mis compañeros de juegos?
¿Quién sabe donde se han ido distancia,
y que habrá sido de ellos?

Distancia.
Alberto Cortés.




Aquel Cruz Grande, aquella pequeña población cuyos habitantes se concentraban en lo que hoy es el primer cuadro urbano de mi querido pueblo, ha crecido. No es más aquel simpático lugar que amanecía con "Las Mañanitas" dedicadas a los cumpleañeros. No es más aquel pueblo de una pequeña sala de 8 metros de fondo, por 4 de ancho, sin techo, y cuatro bancas de madera, en el que se proyectaban películas de "El Santo"; al que pomposamente nombrábamos "Cine Iris". 

El auténtico centro de la población jamás ha dejado de serlo, aunque muchos se empeñen hoy en llamar "centro" a la zona comercial que se localiza en el sur de nuestra comunidad. 
Las dos principales calles, las dos principales arterias, eran y siguen siendo la calle Cuauhtémoc que como ya lo hemos mencionado en otras entregas, terminaba abruptamente en el arroyo conocido como "El Beque", nombre que nadie supo su significado y mucho menos quién lo asignó.
Ahí, en ese arroyuelo que cruzábamos con nuestros pies descalzos, íbamos a solicitar algún trabajo de carpintería a el señor Fidencio Rendón, padre de nuestro conocido Don Juan Rendón Villalba. 
Los Rendón, una familia muy querida y respetada, vivía (y sigue viviendo) ahí, aun lado de ese legendario lugar.

Aparte de hacer estupendos trabajos de carpintería, don Fidencio vendía deliciosos raspados, que aún cuando Don Canuto Flores+ había instalado su paletería, también eran preferidos por chicos y grandes.
Así, (decíamos), los niños también cruzábamos el arroyo para jugar en aquel frondoso lugar en que se podía comer mangos verdes y jugar tranquilamente a cualquier hora del día. Esa enorme huerta era propiedad de la profesora Emma Reynoso , autora de los libros de texto de ciencias naturales y además hermana de Don Daniel Reynoso, esposo de Doña María Salado, (ambos ya fallecidos).

Al adquirir esta propiedad  Don Felícitos M. Gatica, cedió generosamente gran parte del terreno para la construcción del primer Jardín de Niños que ya funcionaba en la calle Constitución, a un lado de la casa de Doña Paula Gatica y que hoy es el domicilio de la familia Manzanarez-Gatica. Fue así como se aperturó la segunda avenida de importancia para Aquel Cruz Grande y así  conectar directamente con el primer crucero que aquellos cruceños daban en llamar "El Crucero de Doña Beta" nombre que se le daba por ser la casa de la madre de nuestro querido Virgilio "Villo". 
La otra principal avenida (la de mayor tráfico e importancia), tiene dos nombres, se llama Florencio Villarreal.
Al norte, esta calle nace, (se puede decir), en la colonia Amado Nervo.  Al cruzar el zócalo toma curiosamente el nombre de "Álvaro Obregón" y termina justo en el crucero de la carretera Acapulco-Pinotepa Nacional, Oax. 

Las familias líderes.
Tal y como lo dice alguna canción, "La vida es una ruleta". En los años de los sesentas, había -como suele suceder- familias progresistas que dominaban el escenario económico de Aquel Cruz Grande.
Aquellos clanes familiares eran los Manzanarez con un inmenso capital que se sustentaba principalmente en el ganado vacuno. Era del dominio público, la riqueza de los Manzanarez, cuyo patriarca Don Moisés Manzanarez Cuevas, no sólo gozaba del respeto de la población, sino que era distinguido con la amistad de gobernadores en turno. Sus hermanos Tigrio, Vicente y Elisa, también amasaron fortunas considerables. Don Felipe M. Gatica y su hermano Felicitos, poseían también ganado en cantidades considerables y competía de alguna manera con los Manzanarez; que aún ubicados fuera del territorio perteneciente a nuestro municipio, siempre hicieron su vida social con nosotros. Ambos líderes y patriarcas de esas familias, decidían los destinos políticos de Aquel Cruz Grande promoviendo candidatos que, primero los consultaban; antes de proclamar sus aspiraciones.

Niños Fifís de Aquel Cruz Grande.


Portada Comics. El Llanero Solitario. Novaro Epucol Colomb… | Flickr
Asi se disfrazaba el popular "Zague". Una enorme roca que estaba atrás de la casa de la familia Delgado, era el escenario ideal para los juegos de nuestra infancia.










Se podía pensar que con todo y su poder económico, los niños de algunas de estas familias eran unos infantes acomodados cuya presencia se distinguiera de los otros. No fue así. Los niños fifís de Aquel Cruz Grande, sólo eran dos y sólo uno tenía televisión. Ellos se disfrazaban en sus juegos de "Vaqueros y apaches" con los trajes de personajes de los comic´s famosos en esos ayeres. "El Charrito de Oro", era Tangamanga Molina. "Toro", compañero de "El llanero solitario" era (David Bonilla Rodríguez). Hubo dos o tres niños fifís más, en Aquel Cruz Grande, sin embargo, nadie de estos, superó en comodidades los Bonilla. Ellos gozaron en su infancia de juguetes, paseos y fiestas que nadie de aquellos niños soñábamos siquiera. Como un ejemplo recuerdo aquel estupendo carro que mi tío Rogelio regaló a su hijo Gello. Es la hora -sin exagerar-, que no he visto uno igual. Gello iba por las solitarias calles de Aquel Cruz Grande, manejando su carro, con una parvada de chiquillos que nos conformábamos con ir corriendo a los lados de su vehículo, escoltándolo. Muñecas parlantes y bicicletas, etc. sólo los niños Bonilla disfrutaban. La segunda televisión que conoció Aquel Cruz Grande, fue la que el doctor Bonilla trajo para sus hijos sólo unos días después de la primera, (que trajo a su casa Don Miguel Jacinto).

Charritos Charricos Hombre Comestibles Abarrotes en Mercado Libre ...
"Tangamanga" tenía su traje de "Charrito de Oro". 
Era la envidia de todos los niños de entonces. Era imposible "matarlo" en aquellos míticos combates.















Para cerrar este capítulo de Aquel Cruz Grande y sus niños fifís, les comparto esta anécdota:

Jugábamos a "las canicas".
-¡Niñoooo!, Niiñooo! -Gritaba la nana-¡Que dice tu papá que ya te vengas a comer!
Esa llamada a gritos se repitió dos o tres veces, hasta que aquel niño que estaban llamando a comer, aventó enojado sus canicas al suelo, protestando por la interrupción.
-¡Chh...más vale ser pobre y no rico, porque ni me dejan jugar...!